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sábado, 2 de abril de 2011

* CRUZ DEL MAR (IV)

El relato de un superviviente: Eusebio Rodríguez


Eusebio Rodríguez relata: “Estábamos fondeados por tierra del Chico Grande y teníamos los artes de tendido calados (artes fijas de enmalle), era por la tarde. Se acerca una zodiac con cinco militares armados que embarcan a bordo y Agustín Cruz saluda a uno de ellos. Al parecer había trabajado en el Hotel San Antonio de Lanzarote algunos años.

Todos se quedan en cubierta, reparten la escasa comida y después de cenar continúan hablando en cubierta. Dos de ellos bajan con un paquete a la sala de máquinas y salen a cubierta acribillando a balazos a José María. Agustín al ver esto, se tira sobre el hermano y recibe varios disparos mortales. Después uno de los asaltantes se dirige a Sebastián y le pregunta: ¿qué edad tienes? El chico aterrorizado le dice que 15 años, a lo que el asaltante responde: ¡eres joven para morir! Y acto seguido acaba con su vida. Rafael al ver esto sale corriendo hacia popa para tirarse al agua con un salvavidas, ¡no sabía nadar! Y se queda en pie cerca de la balsa salvavidas, agarrado a la escalera y con un peine de balas en la cabeza. El resto estaba sentado sobre la borda: Alfredo, Manuel, Amador, Miguel Ángel, Juan Suárez, Rafael y yo.

Era ya de noche y empiezan a disparar a discreción. Yo tiro de la mano de mi hermano y caigo de espaldas al agua con él. Manuel y los demás también caen. Nos alejamos del barco, mi hermano, Manuel y yo. Al rato observamos cómo se van con la zodiac pensando que todos habíamos muerto. Cuando los consideramos lejos, volvimos a embarcar considerando que teníamos poco tiempo ya que el paquete que habían dejado en máquinas podría ser una bomba y vemos como José María está vivo aún. Nos dirigimos a tirar la balsa al agua y allí estaba Rafael agarrado al pasamanos. Al tocarlo le cae la cabeza a cubierta. Tiramos la balsa al agua y estaba picada. Embarcamos a José María agonizante, nos alejamos los cuatro sobre la balsa remando con las manos rápidamente y cuando estábamos algo alejados, una gran explosión partió el barco por la mitad y lo llevo al fondo. El Chico Grande que estaba más o menos cerca de esas horas de la noche, vio y oyó la explosión. Levó rápidamente el rezón y se dirigió hacia el Cruz del Mar. Al llegar cerca de los restos paró el motor y nosotros desde la balsa le gritamos: ¿nos suben a bordo?

José María había muerto. Manuel tenía un gran surco de bala en la frente. Los únicos que estábamos completamente ilesos y por casualidad, éramos mi hermano y yo. Les contamos todo lo ocurrido y nos dieron café y ropas secas mientras se alejaban a toda máquina del lugar.

(Extracto de la entrevista realizada a Eusebio Rodríguez por D. Antonio Leal Aguilar, presidente de Titeroygakat).

PRÓXIMA NOTA: LA LLEGADA DE LOS TRES SUPERVIVIENTES

JUAN CARLOS SIERRA

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