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domingo, 31 de enero de 2010

* LOS SORONDONGOS DE JOSÉ MARÍA GIL

Yo, conocí a José María Gil. Lo conocí en distintos momentos. Sabia de su trayectoria de su profunda convicción religiosa. La última vez que lo vi, sentí vergüenza ajena… Fue precisamente en San Bartolomé y estábamos con todo dispuesto para grabar uno de los programas de Televisión Española en Canarias, que dirigía Fernando Díaz Cutillas: “El Pueblo Canta”, en el que pensábamos recoger su vida y obra…

Contaba en ese momento don José María Gil 92 años y estaba lúcido… Habíamos quedado citados a primera hora de la mañana, en la plaza de San Bartolomé. Allí, estaba esperándonos don José María, puntual a la cita… Estuvimos grabando en su molino, en la ventita que tenia frente y en el interior de su casa… Aparecieron enseguida las fotografías de aquella histórica agrupación Ajey y afloraron los recuerdos. El programa, debía terminar con unos Sorondongos cantados por el propio José María y acompañado por distintos componentes que habían estado en el grupo de José María… Pero no se sabe por qué, nadie apareció a la cita… Esperamos el tiempo prudencial, pero ningún componente apareció por ni por la casa, ni por el molino…

                            JOSÉ MARÍA GIL

Pero el tiempo era para nosotros precioso y no podíamos dejar el programa a medias… Y claro hicimos una solución de esas que se llaman salomónicas… Sentamos a don José María en un sillón de dos plazas, al lado de su hijo Esteban en el interior de su casa y nosotros, desde detrás de las cámaras hicimos los coros… Y así, poco a poco, con las viejas cámaras de cine en 16 m.m. Comenzamos la grabación… al Término de la grabación nos fuimos todos a almorzar al castillo de san Gabriel, donde como era habitual don José María, bendijo la mesa.

Algunos de los Sorondongos cantados por José María, los reproducimos aquí para conocimiento general…

  ALFREDO AYALA OJEDA
SORONDONGO DEL VIAJE A LA LUNA

 CORO
El sorondongo, mondongo del fraile
Que venga esa niña, que entre y lo baile
          SOLOS
El Sorondongo es un baile bonito:
Lo bailan los pobres, lo bailan los ricos

Con el sorondongo te canto mi amor
Te llevo enroscao en mi corazón

Si tu me quisieras yo me casaría
Que pa´mantenerte yo trabajaría

Si nos casamos yo tengo pensao
Para la luna salir disparao

Nos dan el pasaje y encima dinero
Y dos coronas por ser los primeros

De nuestra familia nos despediremos,
Pues me parece que no volveremos

Allí pasaremos la luna de miel,
En nuestra casita hecha de papel

Felices seremos lejos de la tierra,
Allí viviremos sin miedo a la guerra

Los cuatro cuartos que tiene la Luna
Los cambio en pesetas y hago una fortuna

Con tanto “Spunique” que mandan pa´l aire
Queman el dinero y aumentan el hambre

Con tanta bomba que se está inventando,
Nuestra propia fosa la estamos cavando.

Pongan gran cuidado que va a terminar
El Sorondongo con este cantar

SORONDONGO DEL HONGO

CORO
El sorondongo, mondongo del fraile,
Que venga la niña que entre y lo baile.

SOLOS
El sorondongo ya tiene familia
Y se llama hongo esta maravilla

Lo vi en una guagua, viniendo montado,
Metido en el agua, en un frasco tapado

Con te y azúcar se alimenta el bicho
No son paparruchas, así me lo han dicho

Cuando pasa el tiempo –no se cuentos días-
Llegado el momento, va y suelta una cría

Boticas y médicos se van todos pa´l fondo
En cuanto tengamos cada uno su hongo

Todo mal se cura con este remedio,
A no ser que una guagua nos quite de en medio

Parece una pota metida en un mojo…
A mi me da ascua y cierro los ojos

Y cierro los ojos pa´beberme el agua
Pos se me resuelguen hasta las entrañas

Mas si tú me quieres, con cariño hondo,
Yo me bebo el agua…y me como el hongo

Mas si no me quieres, como yo te quiero…
Yo me lo trago; yo no me lo bebo

Y ya se termina el cuento del hongo.
Y también se acaba el sorondongo.

SORONDONGO DE LOS MILLONES

CORO
El sorondongo, mondongo del fraile.
Que venga Pons Cano, que entre y lo baile

SOLOS
El Sorondongo de los millones
Que pronto tendremos el oro a montones

En Lanzarote seremos ricos
Hurgando en la arena con palas y picos

Porque en Lanzarote hay oro y uranio
En el Islote, que llaman Hilario

¡Quien le diría al pobre Hilario
Que llegaría a ser millonario!

Y con el fuego que hay en la montaña
Tendremos la luz tendremos el agua

Y esto es muy cierto, lo dijo Pons Cano,
Que unos dicen que es loco y otros que es sabio

Pensaba marcharse para Venezuela…
Cuando supo esto, ¡que vaya el que quiera!

EL SORONDONGO DE LOS PLATILLOS VOLANTES

Coro
El sorondongo, mondongo del fraile,
Que venga la niña, que entre y lo baile

Solos
Los “platillos volantes”, de que tanto se ha hablado,
A todos nos traen preocupados

Desde hace años se viene hablando
De objetos extraños que andan volando

Hay quien nos cuenta que ha visto plato
Donde entran y salen los “monifatos”.
Hay que ver las cosas que dice la prensa
Y las “macanas” que allí nos cuentan.

Viviendo estamos de novedades
Y nos tragamos barbaridades

Yo he visto platos y las estrellas
Al caer borrachos sobre unas piedras

Lo de comer se ha puesto tan caro
Que hasta las nubes el plato ha volado

Pesaba la cuenta de setenta kilos.
Hoy peso cuarenta y estoy como un hilo

Todo el mundo dice: ¡que caro esta todo!
Y es que es imposible vivir de este modo.

Nos dan esperanzas y así vamos viviendo
Y poquito a poco nos vamos muriendo

Mas, si me quieres, tendremos el plato
Que yo hasta las nubes subiré a buscarlo

El sorondongo ya se termina
Que veo varios platos en la cocina…
  
EL SORONDONGO DEL CAMPESINO

CORO:
El sorondongo del campesino
Puños de gofio y tragos de vino

Solos con el sorondongo te canto mi amor
Que llevo enroscado en mi corazón

Las tierras de medias son un mal negocio
Se rompe uno el cuero y no saca pa´l gofio

Detrás del camello, todo el santo día
Agarrado al rabo y poca comida

Vendí mis tres cabras, vendí mi camella
Sin paja ni agua, ¡para Venezuela!

Tengo mi novia que es muy buena chica
Trabajadora y muy bonita

Por la mañana agarra la escoba
Barre la casa y mata las moscas

La oigo cantando todos los días
El sorondongo y las folías

Ella me dice: ¡nos casaremos!
Y yo le digo: ¡ya lo veremos!

Yo quiero casarme y no tengo dinero
Pa´pasar hambre… ¡me quedo soltero!

El sorondongo se va a terminar
Que estoy, molestando con tanto cantar.

EL SORONDONGO DE LOS MARINEROS

CORO
El Sorondongo de los marineros.
Que se baila a bordo, al son de un caldero

SOLO
Yo soy de la tierra y voy por la mar,
Si veo que no llueve, me voy a pescar

Igual que mi padre, igual que mi abuelo,
Desde que era muchacho, yo soy marinero

Los mejores peluqueros ya me los sé
Bocajarras y Cabiñas, las Mesas y el Perchel

La bombarda y Gurey, El Corral y el Ciprés,
Morro de Ancla y la Güera, El Rio y Port Etienne

Si quieres casarte con un marinero
Puedes prepararte porque yo te quiero

Que no soy bonito, eso bien lo veo
Pero tú has visto otros más feos

También pienso mandarte los norte y espinas
Pa´que los repartas entre las vecinas

Habla con tu madre a ver si me admite
Y para las fiestas casarnos permite

Si la negativa me das por respuesta
Me voy a la costa y no espero a la fiesta

El Sorondongo se va a terminar
Sorongo, sorongo, con este cantar

viernes, 29 de enero de 2010

* LOS HUEVOS FRITOS DE "ROQUE FARO"

"Canarias Viva" fue un serie que se emprendió para, además de hacer un recorrido con modernos medios por todos los 87 municipios de las islas, recoger la historia, el arte, la curiosidad, personajes, escritores, paisajes y todo lo que puede dar de si cada uno de ellos…

Recuerdo cómo la mayor de las curiosidades Caleta de Fuste, en Fuerteventura, un tractor, pegadito al castillo, empezaba a remover la arena de la playa para empezar a levantar un amplio recinto turístico que se conocería, como “el Castillo” y tal es la aceptación del lugar que la construcción se remonta desde la recogida caleta de la playa hasta lo más alto de la montaña…

Lo mismo sucedía en otros puntos del archipiélago… En cierta ocasión, queríamos retratar y contar como vivía la gente del Tablao, de Garafía, Roque Faro, Franceses, Gallegos…esa cara más oculta o alejada de la capital de la isla de La Palma. Todavía estaba en uso aquellos encargos que le hacían al chófer de la guagua, en su recorrido desde estas zonas hasta la capital…llévele esto a Juanito, el va a recogerlo a la parada o chófer, cuando esté en La Palma (así llaman a la capital de la isla los que están fuera del casco capitalino), tráigame…

Pues bien nosotros, cuando terminamos una de esas jornadas de grabación, decidimos ir a comer a Roque Faro… la comida suele ser carne de cordero o cabra, alguna sopa y poco más… Pero tiene un sabor de escándalo… así que después de comer el primer y segundo plato pues pedí un postre… No, no tengo nada de postre… mire para la estantería y vi unos duraznos y unas latas de piña tropical y le dije pues póngame un huevo frito… y claro ante la carencia, todos pedimos lo mismo…

Esperamos pacientemente que el hombre abriera las latas y nos trajera el postre…y cual no fue nuestro asombro cuando aparece con una bandeja y seis huevos de gallina fritos…

No hombre no…era esto y esto, le explicamos…pero deje los huevos fritos… los huevos, tenían una pinta del quince… rojos, recogidos, grandes y apetitosos pues no pudimos resistir la tentación y devoramos los huevos con rapidez…aquella yema parecía que había que cortarla con un cuchillo… Y estos huevos de dónde son…y el camarero me dijo, venga pa´cá me señaló fuera del local a través de la ventana y vi un bando numeroso de gallinas que estaba sueltas, escarbando la tierra, buscándose la vida…ese era el sabor y el secreto de aquellos sabrosos huevos.

Después muchas veces más recalamos por la isla...y una de nuestras visitas, era ir a Roque Faro a comernos esos sabrosos huevos de la tierra…

ALFREDO AYALA OJEDA

* DE CUANDO DOS GANGOSOS SE ENCONTRARON EN LA TIENDA DE DÑA. PRUDENCITA

Dice el refrán “que no hay cojo para bailar ni gago para cantar”, aseveración que se ajusta a la más estricta realidad, pues la tienda de Prudencita (madre de Pedro Alemán) fue fiel testigo de una anécdota muy graciosa ocurrida hacia el año 1930 y que acredita la más exacta realidad del refrán citado. Así un buen día regresaban a Guía después de dar una serenata en el Trapiche de Arucas, Federico Pérez León, Manuel León (conocido por Manolo “El Gago”), Manuel Rodríguez González, llamado Manuel “Marina”, los cuales tenían sus novias o pretendientas en el citado barrio aruquense, y Juan Dávila González (mi padre).

Haciendo un alto en el camino, entraron en la mencionada tienda con el fin de tomarse un café o unas copas. Allí se encontraron con una serie de señores de Las Palmas, entre los que había un “gago” -y ya eran dos- y cuando Manolo León comenzó hablar con su forma habitual de tartamudear, el de la capital se “mosqueó”, pues creyó que nuestro paisano se estaba mofando de él. En vista de lo ocurrido todos los guienses le manifestaron al gago de Las Palmas y a sus compañeros el defecto de Manolo, lo que evitó una pelea entre ambos grupos, ya que los señores de Las Palmas insistían empecinados en que se trataba de una burla. Dándose la circunstancia que una vez aclarado el imaginado entuerto se hicieron amigos y se pusieron a cantar. Además, me comentaba mi padre que ambos gagos demostraron una gran capacidad para desarrollar el contenido de los aires canarios que allí se interpretaron, haciendo de cantantes solistas y de animadores de tan sonada velada que culminó cuando comenzó a clarear el día.

No se donde radica esta facilidad para que los gagos canten sin tartamudear y los cojos bailen con brillantez, pero acreditado está que así es. Jamás sintieron la más mínima vergüenza de sus impedimentos físicos y lo demostraron con creces en cuantos actos festeros los vi participar.

JUAN DÁVILA GARCÍA

jueves, 28 de enero de 2010

* BAILE DE TAIFAS

De cuando....
... Marcial López fue a un baile de taifas
Quizás los momentos más divertidos de mi vida los he pasado con Marcial López, majorero él, de ojos grandes y azules, con aspecto casi árabe, nariz aguileña, paletas “aseparadas” y piel cuarteada por el sol. Posee ese difícil arte de la improvisación y un déjame entrar, que ya lo quisiera para sí Aznar. Es un muchacho de buena familia y hasta en sus años mozos tenía unos zapatos de dos colores: blanco y canelo. Todo un lujo para la época en que los pollillos íbamos descalzos o con aquellas alpargatas que por el uso le salía en la puntera un agujero, por donde el dedo gordo asomaba para anunciar que había que pensar en renovarla.

Marcial, vive en Puerto Cabras, en Fuerteventura. Mantener relaciones en la época con el sexo contrario era tarea difícil.

Había que esperar, el nacimiento de alguna criatura para celebrar las velas de parida que duraban ocho días y donde el acontecimiento era celebrado por todo el pueblo. Acudían allí, gente de todas las edades, se jugaba y si había algún timplillo, hasta se bailaba. Entre los juegos de relaciones figuraba el de las prendas y si se usaba el ingenio para llamar la atención de las chicas casaderas, había que consultar con los padres.

Otra de las maneras era estar al día y espera un baile de taifas. Taifas, son tandas. Y se desarrollaba en una habitación que se habilitaba cuando alguien se casaba, en las fiestas del Santo Patrón, al finalizar la cosecha, etc. Etc. Había un mandador que se ocupaba de que en la corta habitación, donde se celebraban las taifas, sólo entraran los varones que cupieran en ese breve espacio. Así, si había dentro de la habitación cuatro mujeres, acompañadas siempre por la madre, sólo podían entrar cuatro hombres. Se tocaban tres piezas y una vez finalizadas, otros nuevos varones sustituían a los anteriores, que pasaban a ocupar de nuevo la cola hasta que les tocara el turno.

Marcial se enteró en Puerto Cabras, que en La Matilla había un baile de taifas. Se puso guapo como el sólo y para no estropear los zapatos se ató los cordones y se los puso entre hombro y pecho. Salió temprano para cubrir caminando los casi diez kilómetros que distan un punto del otro. Fantaseaba por el camino con la mujer de sus sueños y poco a poco cogía cuerpo su juvenil imagen imaginándose al lado de una cría de senos turgentes y redondos, de labios carnosos y estrella cintura. Entre sueños y el sudor del ajetreo llegó al lugar previsto en las primeras horas de la noche. Las notas de la guitarra y el timple se escuchaban desde lejos. Se puso en cola a esperar su turno… cuando llegó, bailó los sones de la tierra. La muchacha con la que hizo pareja parece que no le disgustaba nuestro hombre. Y como el tiempo era corto, había que hacerlo largo cediendo y quitando la arretranca que jincaban las mujeres con la mano puesta en el hombro del varón para hacer de freno y dejar claro que de ahí pa´lante ni un paso.

Marcial, viendo que la cosa era fácil, intentaba subir la rodilla para acercarse a las partes húmedas, pero la criaturita había venido con una faja de tubo, al uso, que impedía el acercamiento pretendido. Marcial sudando a mares. El reloj caminaba deprisa y hasta podía coger un enfriamiento cuando terminaran las piezas del baile y tuviera que abandonar el salón. Pero no había manera. La faja, se resistía una y otra vez y aunque él, con redoblado esfuerzo intentaba vencerla resultaba inútil. Y se acabó el tiempo. Marcial con magua abandonó el salón. La cría le dijo a la madre: “mamá, voy al baño”. Y al baño fue y se quitó la faja de tubo, recuperando la libertad de sus extremidades desde los muslos a la cintura. Marcial fuera esperaba a que el tiempo corriese lo más posible para verse con su amada, ajeno a lo que había hecho su pareja. Le llegó el turno a nuestro hombre que en ese larguísimo descanso le había servido para recuperar fuerzas. Nueva tanda y nuestro hombre encontró la novata mirada de su chica. Los dos se acercaron al centro del salón. Nada más sonar los primeros acordes Marcial buscó la estudiada posición. Y volvió a subir la rodilla esperando vencer a la faja, pero al estar ésta ausente, la rodilla se estrelló con violencia contra el bajo vientre de su pareja. Las fatigas, el desvanecimiento, el rubor, dejó encendida la cara de la angelical muchacha. La madre, rápidamente, acudió a ver que le pasaba a la niña, preguntándole a Marcial, que era el que la sujetaba. Marcial balbuceando, le dijo: ha debido impresionarse al verme; esto ocurre con frecuencia. Y salió eslapado del lugar, antes de que la familia pudiera enterarse de lo ocurrido…

ALFREDO AYALA OJEDA

* DE CUANDO GREGORITO MIRANDA SE CLAVÓ UNA TACHA EN EL PIÉ

Los protagonistas de la historia de hoy no son otros que Gregorio Miranda Santiago y su querido amigo Suso "Maipó", apelativo que le fuera puesto por el desaparecido Juan Pérez Moreno (cariñosamente conocido como Juanito "Paeo") en referencia a cierto tipo de sombrero usado por el referido personaje.

En una ocasión, Gregorito Miranda estaba "tragineando" con unas maderas en el local donde se encontraba la funeraria de D. Bonifacio Rodríguez (junto a la zona del Albercón de la Virgen) cuando -de pronto- se clavó una tacha en un pié. Entonces, el accidentado reclamó la ayuda de Suso, que en aquel momento se encontraba por allí, y le dijo que le trajera una vela (de las que se utilizaban habitualmente en las capillas ardientes de los duelos). En aquellos tiempos parece ser que era muy común quemar las heridas para prevenir ciertas enfermedades tales como, por ejemplo, el tétanos. Así lo hizo Gregorito, pues cuando Suso le llevó la vela, la encendió y quemó la herida con ella.

El caso es que -para no cansarles demasiado- Suso Maipó tuvo que traer a Gregorito urgentemente a casa del médico D. Eugenio Estévez, pero no para resolverle aquel problema inicial, es decir, la herida hecha a causa del clavo, sino curiosamente para curarle de la quemadura que le había producido la vela.

ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO

miércoles, 27 de enero de 2010

* PANCHO EL CHACALOTE

Corría el año 1904 cuando se llevó a cabo la primera regata de lo que hoy conocemos como Vela Latina canaria, enmarcada en las fiestas patronales del barrio marinero de San Cristóbal. Allí, como fiel notario del evento, Pancho “el chacalote”, aún en brazos de su madre, presenciaba desde su niñez lo que sería un momento histórico.

Él fue un niño como otros tantos, nacido y criado en el barrio. Pantalones “arremangaos”, camisilla blanca de manga hueca y descalzo, ese era su atuendo habitual. Debido a las penurias de entonces, Pancho tuvo que crecer antes de tiempo acompañando a su padre en las labores de pesca: “las perras no daban pa´ mandar al chiquillo a la escuela”. Así creció y se fue curtiendo en las labores de pesca, a la vez que el sol y el salitre se encargaban de darle a su piel y a sus manos el aspecto que hoy presentan: piel oscura y escamada, manos gruesas y agrietadas.



Ya era un “galletoncito” cuando, en 1927, volvió a presenciar algo único en el barrio. El rodaje de la primera película grabada con elenco canario en su totalidad: “LA HIJA DEL MESTRE”. Una película de cine mudo ambientada en el barrio marinero que se estrenó al año siguiente. (Corren los años y estalla la guerra civil en España. Todo el país tarda en recuperarse pero no repararé en ese momento para no empañar el relato que estoy narrando).

Así que, ya en la década de los 50 ocurre un hecho que sin duda va a ser crucial para este barrio: encalla en su litoral un enorme cachalote que fue la atracción de los vecinos. Pero lo importante de este acontecimiento es que a partir de ese día, los habitantes del barrio marinero quedaron bautizados como “Chacalotes” (derivación popular de la palabra cachalote).

Bueno, pues ya en los años 60, las fiestas de San Cristóbal se convierten en unas de las más populares de la isla. No en vano, Pancho Guerra dedicó su “Somos costeros” a este barrio y su fiesta: “San Cristóbal la tiene toíta, el enralo empezó con su fiesta”. Y allí, en pleno enralo, estaba Pancho “el chacalote”, metiéndose en todos los “fregaos” que se organizaban: Carreras de barcos de lata, el “kilómetro lanzado” (carrera de coches)...y un importante derbi futbolístico que no podía faltar: ONCE AMIGOS contra CASTILLO.



Todos los actos festivos contaban con la presencia del párroco de entonces, D. Carlos Cabrera, que gozaba con ver al barrio unido.

La siguiente década vino marcada por una decadencia en cuánto a la pesca, razón por la cual muchos marineros tuvieron que emigrar a otras zonas de la isla. Muchos fueron los que vararon en Melenara, otros tantos, como Pancho, se llegaron hasta Arguineguín para intentar labrarse un nuevo futuro más próspero.

Desde entonces, ha seguido viviendo de “la mar” hasta que su fortaleza ha flaqueado. Ha pasado a sus hijos este bello oficio y son ellos ahora los encargados de mantener viva la tradición. Pancho, desde su pequeña terracita en la charca de Arguineguín mira con nostalgia al mar y no puede evitar que se le escape alguna lágrima al fantasear con la posibilidad de que aquel mar es su mar de San Cristóbal, el que le vio nacer.

Cada tarde, sentado en su mecedora, entre redes y nasas, revive todos y cada uno de los momentos que vivió en su barrio, cada tarde humedece sus ojos cansados pero llenos de experiencia con un manantial de añoranza,... para Pancho, cada tarde es...una vida.



¿Por qué cuando dejamos el barrio nos invade la nostalgia? ¿Por qué se echa de menos ese olor a sal que impregna sus calles? Hay un algo, un sentimiento, un motivo, una razón para volver. Todo esto se resume en dos palabras: Ser Chacalote.

(Este es un relato creado por mí para un libro y aunque el nombre del protagonista es ficticio, sí que lo que narro sobre su vida es la verídica historia de más de un marinero del barrio).

JUAN CARLOS SIERRA

martes, 26 de enero de 2010

* EL SABER NO OCUPA LUGAR

Tengo la triste sensación de que las generaciones desde un poco antes que la mía, hasta la de los pibes de hoy no tienen la costumbre de sentarse a escuchar a los abuelos.

Sí, la nieve les trasteja. Pero hay que llegar a ellos antes de que esto ocurra.

Cuando ya son muy mayores desvarían, pero hay que inculcar en los niños, desde que son muy pequeños a estar con los abuelos, que los escuchen, aunque les repitan mil y una vez las batallitas, pero esas batallitas son las que les han hecho ganar la batalla de la vida, la vida que tienen, lo que son, lo que saben, sus vivencias, su sabiduría.

No hay que cansarse de escucharlos. Eso te hace saber de dónde vienes y qué eres. Su historia es la tuya.

No quiero decir que lo que los “viejos” digan vaya a misa y se tenga que acatar. Sino que hay que tenerlo como mínimo en cuenta. Al igual podemos evitar un error en nuestras vidas. O no, es verdad, pero, como decían mis abuelos “el saber no ocupa lugar”.

Yo fui un niño muy apegado a la familia, y que como mi recién nacido hijo, fui el primer hijo, primer nieto, primer sobrino… y he vivido toda la vida en un pueblo de campo, que a lo mejor algo influye. Pero siempre estaba con mis abuelos, escuchaba a unos y a otros y aprendí cosas que nunca las estudié durante mi vida académica.

De mi abuelo paterno, Juan Izquierdo, escuché sus historias de cuando trabajó en las galerías sacando agua, y de cuando perdió el ojo con un barreno. De cuando fue “joyero”, haciendo “joyos en la cumbre pa´ plantar pinos. Las cosas del campo, con él aprendí a podar, a levantar viña, a injertar un árbol, a coger, a majar y a secar juncos pa´ amarrar la viña al levantarla, a buscar las mejores horquetas de brezo en el monte sin destrozar. “Hay que cortar y llevarte sólo la que te hace falta, pa´ que cuando vuelvas haya donde seguir cortando”, “tú aprende esto, que nunca se sabe, y además, el saber no ocupa lugar”

De mi abuela paterna, Guillermina Gutiérrez, aún más saludable y fuerte que yo, he aprendido miles de coplas, cantares, costumbres de antes, los bailes, los rezados, romances, juegos, (de lo cual, guardo muy celosamente grabado muchas cosas), “apréndetelos Pedro Manuel, que el saber no ocupa lugar”. Cuentos que le decía su abuela por las tardes en la era o en la azotea mientras desgranaban millo, cuentos que les decían para enfrentarlos a la vida, para que tuvieran cuidado, bueno para meterles miedo, por qué nos vamos a engañar. Pero esos cuentos e historias, algunas reales, otras inventadas, forjaron su manera de ver las cosas, y aún hoy en día siguen manteniendo. Se podrá estar a favor de algunas y en contra de otras, pero como me suele decir, “la vara vieja ya no se endereza”.

De mi abuelo materno, Cipriano González, siempre vivió en mi casa, con mis padres, escuché mil veces las historias de la guerra, de los ocho años que sirvió entre África y Santa Cruz. Aprendí a cavar la tierra, asurcar, sembrar las papas, arrendarlas, “asacharlas”, recogerlas… Aunque ya no nos hizo falta, aprendí los trabajos del trigo, de la platanera, en años antes, llegó a tener para esos trabajos un camello. Casi todas las tardes fui a coger hierba pa´ las cabras con él y luego la amarrábamos en “jaces” y la cargábamos en la yegua que teníamos. Y cuando no era hierba, eran hojas de tunera o caña de millo, que luego picábamos pa´los animales. Ya de nada me sirve eso que aprendí, pero, “el saber no ocupa lugar”. Fue siempre un hombre serio, más de joven que en la época en la que convivimos juntos. Siempre valoró mucho el significado de la amistad. En cierta ocasión un amigo de él y su hijo le hicieron una prueba de amistad, para demostrar que los amigos del hijo no eran de la calidad que podría esperar. Era de madrugada y padre e hijo pasaron por la casa de los amigos de ambos diciendo que si les podían echar una mano, ya que habían tenido un altercado con un fulano al que de un mal golpe se lo habían cargado y pedían ayuda para deshacerse del susodicho. Al cabo de unas cuantas visitas el hijo no había reunido a nadie, todos pusieron excusa, pero las visitas que hizo el padre fueron lo certeras que él esperaba. Ante tal situación llegaron al lugar de los hechos y se encontraron con el cuerpo, pero el cuerpo de un cochino que despiezaron y comieron. Así demostró padre a hijo que la amistad verdadera no es cualquier cosa. Supongo que esa noche el vino corrió a cargo de mi abuelo. “Amigo es aquel que te acompaña el día de la desventura”, este es el epitafio que le elegimos.

Mi abuela materna, Cristina Guzmán, también vivió siempre con nosotros, y aunque hablaba poco del pasado, si le “jalabas” de la lengua no paraba. Ella vivía el presente, le gustaba mucho leer, tenía mucha imaginación, le gustaba estar al día de lo que pasaba, y aprender cosas nuevas, “el saber no ocupa lugar”. Con la vejez le vinieron los dolores en las rodillas y no podíamos ir como antes a coger hierba pa´ los conejos. En la época de los higos, bajábamos a la huerta y me subía a la higuera, “coge aquel, mira el otro”, “¡cuidado que te caes Pedro Manuel!”, “con esos tenemos, mañana más”. A mí me gustaba hacerla rabiar, y ella me decía, “ta´te quieeeeto Peedro, mira que perro viejo no juega”. Le encantaban los animales, criaba pájaros, canarios, aún tengo uno que sigue vivo, fue de los últimos que tubo. Prefería los gatos a los perros. Recuerdo el sabor de su cocina, aquellas tortillas gordas, como decía, las papas arrugadas, los potajes hirviendo con gofio amasado y uvas fresquitas por encima, la sopa de pollo con fideos, el potaje de huevos… “vete comiendo por la orillita, que no está tan caliente”.

Al igual la escucha invertida en mis viejos es fruto de mi personalidad tranquila y de que soy muy observador, y que todo esto no tiene la mayor importancia, que las palabras se las lleva el viento, que no hay que mirar pa´ tras. No sé, a mi no me ha ido del todo mal, así que intentaré inculcar a mi hijo y si tuviera más, el escuchar a sus abuelos, porque como decían los míos: “El saber no ocupa lugar”.

PEDRO IZQUIERDO GONZÁLEZ

* A TI MUJER

A ti mujer, que nunca fuiste niña
que de niña fuiste vieja,
trabajando la labranza sin pisar
nunca la escuela.

A ti mujer, dónde estabas hace treinta
calladita y humillada
labrando tu cosecha.

Hoy estas cansada, callada
y con demencia
mirando aquel farol
que te alumbraba en la acequia.

A ti mujer, ríe a carcajadas
únete a nuestra fuerza,
que ya no hay filas en los molinos
ni mis hijos piden leche y queso en las iglesias

Hoy estas alegre, ataviada
sin zurcidos, sin miserias
y con más fuerza.

A ti mujer habla, exige
no llores que llorar es una ofensa
aprende con nosotras que en la lucha está la fuerza.

" A TI MUJER"

Autora: Tina Santana García

lunes, 25 de enero de 2010

* COLACHO PREPARA NUEVAS VOCES INFANTILES

El sábado, en el antiguo colegio Jesús Sacramentado de Gáldar, nos llevamos, mi jefa Lydia Díaz y yo, una grata sorpresa… Acudíamos allí, al filo del mediodía expresamente invitados por Colacho, el incombustible Colacho… Y fuimos, para escuchar a unos niños que iban a cantar con una parrandita. ¡Qué dos voces! Eran más chicos los que tenían que acudir a esta cita pero la gripe no respeta a nadie ni a nada… Así que con todo el cariño del mundo, nos dispusimos a escucharlos… José Luis, es el más pequeño. Casi no levanta dos palmos del suelo pero que cuando él abre la boca y nosotros cerramos los ojos, nos imaginamos a otra figura… el chico, cantó excelentemente, junto a su otra amiga Lola, una isa de salón que hacía tiempo que no se escuchaba y siguieron con uno de los Sorondongos de José María Gil, y unas folías…

Y claro, Lydia Díaz, no pudo resistir la tentación de sacarles una foto que es la que ilustra esta breve nota…

   José Luis y Lola con Colacho

Colacho, con el que hablamos pausadamente, nos dijo que él todos los años hace una vista a distintos colegios de la zona del Noreste y escucha a los pequeños y monta con ellos el grupo actual “Coral Infantil Cantar es Alegría”, con los que se recorre distintos puntos de nuestro Archipiélago, incluso este año han ido al otro Archipiélago Canario, el Archipiélago Chinijo ( Chinijo es voz lanzaroteña que califica lo pequeño) que componen ese otro conjunto insular de Alegranza, Montaña Clara, Roque del Este y del Oeste, La Graciosa etc.

Así, Colacho, como queriendo matar dos pájaros de un tiro, imparte sus conocimientos de folclore y enseña con sus viajes a conocer a estos pequeñines, los rincones de nuestras islas…

Tambien tuvimos ocasión de escuchar algunos temas carnavaleros y de escuchar a un reducido grupo de “los Cebolleros” y hasta embelesarnos con una sentida malagueña interpretada por Mary Nati Saavedra y unas alegres isas en la voz de Yayo…

En suma, fue una grata mañana.

Texto: ALFREDO AYALA OJEDA
Foto: LYDIA DÍAZ

* RECORDANDO A NUESTROS POETAS (5)

Ignacio Negrín Núñez ( 1830- 1885)



Hijo de Fernando Negrín y Josefa Núñez. A los 17 años publicaba poesías en el periódico La Aurora y su nombre sonaba en el mundo literario tinerfeño. Su primera obra de calidad fue un cuento fantástico, "Tres muertes por un amor". Al año siguiente estrenó dos dramas: "Gonzalo de Córdoba" y "El conde de Villamediana". En Tenerife, publicó "Mi Patria". Marchó a la península en 1860 y escribió el libro de versos "La poesía del mar". En 1861 publicó tres libros: "El derrotero de las costas occidentales de África", "Elemento de la administración de Marina" y "Estudios sobre el derecho internacional marítimo", que le valieron ser nombrado Caballero de la Orden de Carlos III. Marchó a América, tomó parte en la guerra de Santo Domingo y seguidamente le designaron Secretario de Orden del Apostadero de La Habana. En 1870 acompañó al Presidente del Gobierno en su viaje para ofrecer el trono de España al príncipe Amadeo de Saboya. Otras obras suyas: "Ensayo poético sobre la conquista de Tenerife"; Lo que puede decirse; Sucinta memoria sobre la marina militar de España y causas de su desarrollo y decadencia; Crónica de la expedición a Italia verificada por la escuadra española del Mediterráneo en noviembre y diciembre de 1870; y Conferencias sobre Derecho Internacional. Además estos cuentos: El negrero, Los contrabandistas y La Cóndor. Alcanzó el grado de general intendente de la Armada y falleció en Getafe en 1885.

MI PATRIA


Mas yo que al turbio elemento
Tendí ya mis alas bellas
No vivo sino oigo en ellas
Crujir el vagoroso viento.


La tierra y su orgullo vano
Me causan mortal hastío;
Pero el mar... ¡Oh! ¡El mar es mío!
Mi patria es el océano.

Henchida la blanca lona
Rompiendo montes de espuma,
Vuela entre compacta bruma
El bergantín "Sin rival".


Nave no hay que la aventaje
Ni en su casco ni en su guinda,
ni ha cruzado otra más linda
Por la zona tropical.


De esbelta y aguda prora,
Mástiles limpios y erguidos,
Costados siempre bruñidos,
Donde reverbera el sol.

No hay bajel que en su camino
Le iguale o rinda altanero,
Que es el buque más velero
Que nació en puerto español.


Si el viento silba iracundo
Graciosamente se inclina,
Pero avanza de bolina
Cual ningún otro bajel.


Nunca el turbión, de sus gavias
Rindió el mastelero erguido,
Ni puerto estrecho o torcido
Dejó de tomar por él.


En vano enemigo el viento
Contrariamente le azota,
y en vano el mar alborota
Sus montañas de cristal;


Que en apuntando sus vergas
Pese al soberbio elemento,
Sale siempre a barlovento
El bergantín "Sin rival".


Tus límites inmensos que abarca la tormenta
no puedes traspasarlos en tu soberbio ardor;
y el soplo que tus senos convulsos alimenta.
se extingue al raudo soplo que emana del Señor.


Tú tienes tu lenguaje, tu música, tus ruidos,
Que expresan misteriosos tu insólito anhelar;
Si ruges, en los montes retumban tus bramidos,
Si lloras, en las playas rubricas tu pesar.


Yo entiendo tu lenguaje; yo al canto de tus olas
Mis penas incesantes, océano, arrullé,
Y al ver como en la tarde tu espuma tornasolas
El velo de una virgen sobre tu faz miré.


Yo soy de tus susurros la triste melodía,
La misteriosa endecha con fe a reproducir:
De tu furor los ecos cuando en la noche umbría
Desciende la centella tus senos a entreabrir.


Mecido en los espacios sin límites que encierra
Tu vasta superficie desde mi infancia fui,
Trocando por tus ondas la afortunada tierra,
Aurífero y ameno vergel donde nací.

De mi almenada villa los toscos campanarios
Lo vi del horizonte perderse en el dintel,
Y en su lugar tendidos tus campos solitarios
Sin límites inmensos, siguiendo mi bajel.
EL CRÍTICO

domingo, 24 de enero de 2010

* LA BODEGA DE JULIÁN CAMBIA SU FORMATO


"La Bodega de Julián", es como todos saben un programa desenfadado y participativo. Raro es el que quiere cantar en el programa y no lo consigue. Incluso el presentador del espacio, Julio Fajardo, suele invitar a los asistentes a que se arranquen con alguna coplilla... También puede ocurrir que en los previos al programa, Sergio Correa o yo mismo, busque entre los asistentes alguien que quiera “jincarse” una copla... Otras veces, llegan hasta el improvisado estudio algunos solistas que quieren cantar y se les toma nota, se les escucha y se les invita posteriormente...

Eso y otros muchos detalles, se dan en el programa, pero a partir de la grabación del próximo viernes día 29, vamos a introducir unos cambios en el formato, para hacerlo más intimista y que todos conozcan de cerca algunos de los secretos de La Bodega, que en corto espacio de tiempo se ha convertido en líder de audiencias en programas de este corte...

Ahora la Bodega de Julián quiere cambiar. Dar un paso adelante y romper con lo establecido... Para ello vamos a contar con la parranda "Los Punchas" y éste plante de solistas: Yanira Santana, Jéssica García, Mari Carmen Encinoso y sus dos hijos, Lydia Díaz (Directora del Blog http://www.etnografiayfolclore.org/ ) Olivia Santana, Águeda Martín y Celeste Vera...

Así que próximamente una Bodega de Julián diferente... En fin, el viernes y el sábado grabamos dos programas... después, vendrá la emisión y el examen del público....

ALFREDO AYALA OJEDA

* HISTORIA DEL UNIÓN TIRMA

La fundación de tan eximio club de fútbol, tuvo lugar en los primeros años de la década de los treinta del pasado siglo XX. Siendo sus fundadores los señores, Vega, Ossorio, Miranda, Pérez, Suárez y otros.

Es interesante resaltar que es muy posible que el origen de tan destacado equipo, fuera motivado por la desaparición del Luján Pérez, equipo este que vio la luz en los años veinte y donde destacaron como excelentes futbolistas, Cayetano Guerra, médico posteriormente, Paco Roque, el molinero, Manuel Pérez, mecánico, y los jovencísimos Geño Abreu, Agustín Pons e Ignacio Álamo.

En un primer momento fueron miembros de este club, -como se verá más tarde se fueron incorporando otros-, Geño Abreu, los hermanos Agustín y Manolo Pons, José Calaza, Tino Pérez, Paco Álamo, Ignacio Álamo, Pancho Padrón, Manuel Moreno, Antonio Álamo, Manolo Pérez, los hermanos Paco y Nitín Estévez, Graciliano, el Chillón, Manolo Vega, etcétera. Era un conjunto rocoso donde destacaba la fortaleza física de Abreu, Agustín Pons, Calaza y Moreno, pero tenían la virtud de practicar un juego preciosista y de una altísima calidad, donde destacaba la exuberante forma de jugar de Abreu, que con el paso del tiempo alcanzaría unas cotas infinitamente más altas.

Este Tirma fue capaz de derrotar en buena lid, allá por el año 1942, al poderoso Marino de Las Palmas, donde figuraban jugadores de la talla de un joven Luís Molowny, Cristóbal, Victoriero, Zuppo, Minguini y otros, y que por aquellas fechas contó con los refuerzos de Paco Campos y Machín, jugadores internacionales, que militaban en el Atlético de Aviación. Fue un 15 de agosto día de Nuestra Señora la Virgen de Guía, y con este partido se celebró el torneo en honor a Nuestra excelsa Patrona.

Nuestro equipo representativo tenía en el Nueva España de Gáldar, que pasados unos años tomaría el nombre de Galdense su más enconado rival, en el mismo figuraban los hermanos José, Juan y Miguel Delgado, Chano Molina, Juan Antonio, Juan González, etc.

La calidad y la excelencia de este gran club, se vio acrecentada, con las incorporaciones de extraordinarios jóvenes jugadores naturales y vecinos de Guía, así tenemos la arribada al mismo de; Miguel Armas, Nando Pérez, Salvador Padrón, Juan Estévez, Mariano Chirivella, Pepito Caballero, Pepene Ossorio, Suso Calero, Maximiliano Domínguez, conocido por Malano, Antonio Moreno, llamado el largo, Ezequiel, Juanito Herrera, Miguel Delgado, etc.

Destacaban entre estos equipos, el Estrella de Arucas, donde figuraban los hermanos Oliva, Isidro y Pedro Suárez, Caballero, el Moyense con Juanito Rodríguez como el jugador más carismático, Ricardo. Brito, el Agaete, donde sobresalían los hermanos Alberto y Domingo Álamo, conocido por Zarra, Juan Suárez, Juan José, el San Isidro, con Juan Reyes, Aquilino, Faustino, Cisco, Valentín, Manolo Vega, Mederos, el Telde, con Toledo, y el portero conocido por el Zurdo que además era boxeador, y que en un enfrentamiento del citado club con el nuestro, Paco Estévez le propino una buena paliza. De Las Palmas, los más asiduos rivales del Unión Tirma, fueron el Porteño de Bonifacio Vega, donde destacaban por encima de todos los siguientes jugadores, Fidel, Tomas el ratón, Nicolás, ambos habían jugado en el Marino hasta su desaparición cuando se fundó la UD Las Palmas, el Artesano, Ferreras, Sporting San José, Hespérides, Racing, Nuevo Club, y otros que les dieron a nuestra provincia grandes tardes de gloria, ganando en más de una ocasión la Liguilla Interregional como ya lo había hecho, el Real Victoria y el Marino.

Me satisface y a la vez me emociona, recordar aquel grandioso encuentro celebrado en el campo de la Atalaya propiedad de Juan Parra, donde se enfrentaron un 18 de julio creo que de 1946, el Tirma y el Galdense, encuentro este que suscito una enorme expectación antes y después de la celebración del mismo, ya que poco menos se jugaban ambos equipos la supremacía del futbol norteño, la contienda terminó con un empate a uno, marco por el Tirma Rogelio Calero, después de una gran jugada, donde dribló a varios contrarios, dejando sentado a José Delgado y al propio portero Juan Antonio, el empate lo consiguió, -algo que no puedo asegurar-, Frendichi o Chano Molina, fue el partido donde se enfrentaron, la “lagartija” galdense y “la leche espesa de Guía”, como así rezaba en la programación anunciadora. Puedo presumir que asistí a ese partido junto con mi abuelo Antonio Dávila. Ni que decir tiene que fue un evento futbolístico de los más apoteósicos que he visto en mi vida, incluso para darle más cabida al campo se instalaron unas gradas supletorias de madera, siendo el lleno impresionante.

Trataré de recordar a los componentes de aquella gesta gloriosa, sin dar unas alineaciones determinadas, pero sí, ubicando a cada jugador en su puesto:

Por el Unión Tirma: Porteros, Miguel Armas y Claudio Estévez, defensas, Blas, Arturo, Moreno, Hernández, Beneyto, medios, Suso Calero, Nando Pérez, Gutiérrez, Pepe Sosa, Ezequiel Lérida, Octavio, Federico Pérez, delanteros, Chirivella, Caballero, Juan Manuel el Canea, Martín Estévez, Manolo Armas, Rogelio Calero, y posiblemente alguno más que no recuerdo.

Por el Galdense: Porteros, Juan Antonio y Valentín, defensas, José Delgado, Vega, Miguel Delgado, medios, Juan González, Rito Delgado, Esteban, Pedro, delanteros, Domingo, Ignacio, Chano Molina, Frendichi, el Cubano, etc.

En el apartado de los entrenadores los que más destacaron al frente del Unión Tirma, fueron indiscutiblemente, Timimi, que jugo de extremo derecha en el Real Betis, cuando fue Campeón de Liga, y que lo hizo juntamente con otros dos canarios, Rancel, interior derecha y Adolfo delantero centro. Siempre se comento que Timimi había sido el único jugador canario que consiguió batir al mítico Ricardo Zamora, en un enfrentamiento entre el Betis y el Madrid, Zacarías, que fue portero del Hércules de Alicante, y de manera accidental, Ignacio Álamo y Enrique Castro.

Los árbitros que yo recuerde que más partidos le pitaron al Unión Tirma, fueron, Machín, Juanito Mujica, que también practicaba la Lucha Canaria, Juan Pintona que era de Gáldar, Pitti de Arucas y Boro Estévez de Guía. En algunas ocasiones y si los árbitros federados no llegaban a tiempo, lo hacían Ignacio Álamo y Manolo Vega el fatiga.

Es interesante resaltar el por qué a Manolo Vega se le conocía como el fatiga; parece ser que en un partido entre el Unión Tirma y el Galdense, que tenía visos de terminar cero a cero, nuestro estimado y querido Manolo, se encontró una pelota al borde del área chica, corrió cuanto pudo hacia la portería y batió a Juan Antonio, lo que significo el triunfo del equipo Guiense. Cuando sus compañeros fueron a felicitarle por el gol obtenido se lo encontraron enredado en la “red” y dirigiéndose hacia ellos les dijo, “que fatigas tengo”, de ahí el “apodo” por el que siempre se le conoció en Guía.

Era tan grande la calidad futbolística que atesoraban algunos jugadores del Unión Tirma, sin menospreciar al resto, que algunos de sus miembros fueron fichados por los equipos de la primera provincial, conocida hoy como preferente, destacar entre estos a Abreu, que se fue al Real Club Victoria, a sustituir al “gran maestro” Alfonso Silva fichado por el Atlético de Madrid, era ardua la tarea que le esperaba a nuestro paisano como era relevar a tan eximio futbolista dentro de la institución victorista, y a fe mía que lo consiguió, su éxito fue total convirtiéndose en el eje central de tan insigne club, donde figuraban unos jugadores de constatada calidad como eran, Hernández, Cástulo, Mujica, los hermanos Marín, Pacuco Penichet, Pacuco Jorge, Luís Miranda, etcétera. Moreno y Nando ficharon por el Atlétic y Pepe Caballero y Rogelio Calero por el Gran Canaria.

En aquellos tiempos casi nadie disponía en nuestro pueblo de receptores de radio, y la única forma de saber cómo transcurrían los partidos que nuestro equipo jugaba fuera de su feudo, se realizaba utilizando las palomas mensajeras de Santiaguito Gil Cabrera, el de la bodega, las cuales llegaban a la azotea de su casa cada veinte minutos aproximadamente, portando atado a unas de sus patas unos mensajes donde se relataban bastante datos relacionados con el lance, resultados, minuto de juego así como los goles marcados con los nombres de los jugadores que los consiguieron.

El Unión Tirma aglutinaba a cuantos aficionados al futbol habitaban en nuestra ciudad, siendo además un equipo admirado y querido en toda la provincia, su forma tan elegante de desarrollar su juego en los diferentes campos que visitaba, hacía que esos sentimientos se fueran agrandando, lo que incluso motivo que los seguidores de sus rivales mirasen a sus jugadores con verdadera veneración.

Cuando este extraordinario club inicio su camino hacia el ocaso, motivado por que muchos de sus jugadores se fueron a estudiar y otros optaron por la retirada, sus directivos trajeron de Las Palmas una serie de futbolistas con el fin de emular hazañas pretéritas pero ya no fue lo mismo, estos no supieron estar a la altura de las circunstancias y comenzó la declinación, entre estos recuerdo a; José Luis, Brissón, Paquillo, Afafo, Ramón Cruz y otros. De este grupo solo destaco Cruz un excelente extremo izquierdo, que era hijo de un tal Diego Cruz, jinete en muchas carreras de caballos, en especial de una que se celebro en Guía con motivo de las Fiestas de San Juan, donde monto un caballo de Moya de color blanco como el alba, que no conocía rival en la isla, pero este día citado sucumbió ante la famosa yegua de los Meñas.

Aproximádamente en el año 1953, tuve el privilegio de conocer a tal Dieguito que aunque se ganaba la vida como taxista en Las Palmas, siempre que lo llamaban montaba caballos y yeguas en las diferentes carreras que se celebraban en los diferentes municipios de la isla, un 24 de junio día de San Juan, volvió a montar el caballo blanco citado y pego con la yegua de un tal Ignacio que era de las Tres Cruces, y nuevamente volvió a perder, si bien hay que reconocer que el caballo Moyense ya tenía sus años, pero esto es otra historia que en su momento contaré.

Después de muchos avatares en lo referido a la práctica de futbol en Guía, donde casi desapareció motivado por una serie de circunstancias que no vienen a cuento, en el año 1957, aparece un nuevo Unión Tirma totalmente renovado, y bajo la dirección técnica de Mariano Chirivella, surge con fuerza consiguiéndose formar un excelente grupo, que se ve en la foto adjunta, donde figuran; Chano Rivero, Juan González, Paco Trujillo, Blas Betancor, Rogelio Calero, Foro Sosa, Chirivella ya citado y agachados, Arturo, Rubén Calero, Tano Forteza, Orihuela, Severo Alemán y Ramón Benítez. Este club generó ilusión y fuimos muchos los que pensamos que se volverían a revivir viejos laureles, pero no fue así, solo fue un espejismo que paso rápidamente.



No he olvidado que cuando el Unión Tirma todavía tenía una cierta relevancia, debutaron en el mismo dos jovencísimos jugadores como fueron, Sigfrido Calero y Pepe Luís García, dos finísimos estilistas salidos de la cantera guíense, tan proclive en esto de dar grandes y excelentes jugadores, como veremos a continuación.

Durante algunos años, en Guía y en esto de fútbol surgieron una serie de sagas que le aportaron a tan subliminal deporte grandes tardes de gloria, así tenemos, las de los Pons, Agustín y Manolo, la de los Pérez, Tino, Nando y Augusto, aunque este último al fallecer muy joven no pudo acreditar la gran calidad que atesoraba, la de los Caleros, con Suso, Rogelio, Sigfrido y Rubén, la de los García, Pepe Luís y Segundo, la de los Torres, Rafael y Paco, la de los Padrón con, Pancho, Salvador y sus hijos Juan, Boro y nieto Juan Alex, las de los Díaz, Herrera, Jorge Ortega, Bolaños, más conocidos por los galletas, García, Estévez García, Paco, Boro y Juan, José, Juanito y Perico, Domingo y Matías, Blas y su hijo Pascual, Ezequiel, Fifo y Miguel, Paco, Nitín y Lelo todas de la Atalaya, la de los Caballeros, Pepito y su primo Juan José, la de los Chirivellas, con Mariano padre y su hijo Marianín, la de los Estévez, Juan, Martín y los sobrinos José María y Antonio, la de los García Estévez, Ramón y Alejandro Reyes, los Betancor Brito, Ceferino y Blas. Aparte de estas distinguidas familias, fueron muchos los que sin tener sus sagas una relación implícita con el fútbol, destacaron de manera individualizada en la práctica de tan excelso deporte, y lo hicieron con una enorme prosapia.

En este segundo grupo de futbolistas que acreditaron su sabiduría futbolera sin que existiera por medio ninguna ascendencia al menos conocida en este tema, podemos mencionar a una gran cantidad de jugadores algunos de ellos ya citados, además de los que paso a citar a continuación; Paco Trujillo, Foro Sosa, Tano Forteza, Rosendo Mendoza, conocido por Sendo, Juan González, Ramón Benítez, Isaac, el hijo de Periquillo el sargento, Pepe Luís, el hijo de Juan Simón, Víctor, el hijo de Kiko Guerra, Domingo el de Roquito, Paco Moreno, Jesús González, Pepe Benítez, Pepe Talavera, y tantos otros que siguen en activo, y que según me comentan siguen manteniendo el nivel futbolístico guíense a un alto nivel.

Después de algunos años donde la atonía futbolística en nuestra ciudad y en muchos pueblos de la isla, se hizo más que patente, surge en nuestro pueblo la señera figura de Antoñito el de la luz, conocido así por ser funcionario de la UNELCO, que sin la ayuda de nadie crea un equipo de futbol que sería sin ninguna a lugar a dudas el precursor del actual UD Guía. Los estamentos futboleros Guienses deberían hacerle un homenaje a este señor si todavía no se lo han hecho.

El UD Guía, volvió a traer a nuestro pueblo la agradable sorpresa que consistía en volver a mirar hacía tiempos pretéritos, ya que este club tenía hechura y calidad para reverdecer los laureles futboleros que nuestra ciudad siempre había tenido, y tengo que decir con orgullo que ahí sigue estando creo que en la categoría preferente.

No miento si digo que este equipo marco un hito en el futbol guíense, y que el mismo contando con una serie de insignes futbolistas de nuestro pueblo y otros venidos de fuera, marco una nueva y excelente época dentro de este deporte en nuestro pueblo, volviendo así a participar en competiciones locales, provinciales y regionales.

Citar de una manera somera aquellos jugadores foráneos que figuraron en la UD Guía, y que tanta categoría le dieron, así tenemos a; Juan Manuel, Olivares, Hermenegildo, Borito, Chano, Artola, Sacaluga, Gonzalito, Felo García de Agaete, Sario de la Aldea, y algunos más, que sabiamente dirigidos por Pablito Cabrera, le dieron a Guía nuevamente la fama futbolística que había perdido.

Creo que esta historia bastante sencilla del Unión Tirma, sirva para que muchos Guienses conozcan de primera mano las excelencias de un club que brillo con un esplendor extraordinario, del que solo superviven, Antonio Moreno el largo y mi tío Bartolo Dávila.

JUAN DÁVILA GARCÍA

sábado, 23 de enero de 2010

* EL VERSO IMPROVISADO

Pocas veces tiene uno la fortuna relativa de asistir a una charla tan enriquecedora como la nos ofreció en la tarde del pasado jueves, nuestro compañero Yeray Rodríguez… Y es que, contar con un puntal de esta categoría, en asuntos de improvisación, de repentización, de verseador y poeta, es todo un lujo…


                               Yeray Rodríguez


Yeray hizo un recorrido por la rima, por la décima, hablando de personajes y de situaciones. Retratando en cada momento el estilo y la sabiduría de estos repentistas que han hecho historia… como Severiano Martín Cruz “Severo”, al que tuve la fortuna de conocer en la isla de La Palma y que era capaz de ahondar en cualquier aspecto de la vida y que retrató así su vida solitaria:


NO TENGO HERMANA NI HERMANO
NO TENGO PADRE NI MADRE
HIJO, MUJER, NI COMPADRE,
NI VECINO NI PAISANO.
Y NO SE SI HABRÁ DE ANTEMANO
QUIEN PREGUNTE DONDE ESTOY,
Y CUANDO UN REPASO DOY
A MI SUFRIR SUCESIVO,
ME PREGUNTO, POR QUE VIVO
PARA QUE VIVO Y QUIEN SOY.

Recordó a Eremiot y al maestro Gregorio Rodriguez… siempre Yeray, salpicó con décimas humorísticas, el contenido de su charla hasta convertir a diez voluntarios del público en versos y componer las décimas… Fue, una de esas charlas brillantes que solo tuvo el defecto de que la megafonía no funcionaba y parte de la charla se perdía o no escuchada por la numerosa concurrencia…

ALFREDO AYALA OJEDA
Desde temprana hora la gente se movilizó para estar allí, acomodada y dispuesta a recibir las enseñanzas sobre el verso y la rima… Y doy fe que la sala, con capacidad para unos cuantos centenares de personas se abarrotó por un público que estaba dispuesto a aprender y a divertirse… Así lo decía Yeray: “hay que aprender de los mayores…”

viernes, 22 de enero de 2010

* LAS CORRIDAS DE TOROS EN GÁLDAR

Diversos testimonios documentales que he hallado recientemente revelan -de manera incuestionable- que en la Villa de Gáldar durante el s.XVI se celebraban con cierta asiduidad corridas de toros donde participaban nobles caballeros pertenecientes a determinadas familias estrechamente vinculadas a la Conquista de Gran Canaria. Al parecer, según la información que manejo en estos momentos, los toros generalmente eran traídos desde Andalucía para ser lidiados con motivo de las Fiestas de Santiago de Gáldar en un corral que estaba ubicado junto a la antigua iglesia de la villa, coso taurino que -como veremos más adelante- desaparecería definitivamente en el año 1592 para levantar en su lugar una torre y acondicionar una calle de veinte pies de ancho por donde pudiera pasar la procesión del Santísimo Sacramento.

Así, la primera referencia histórica que he encontrado sobre el tema la ofrece un artículo dedicado a las Fiestas de Santiago de Gáldar -firmado por José Batllori y Lorenzo- que aparecía publicado en el periódico “Diario de Las Palmas”, en su edición del sábado 23 de julio del año 1904, donde se decía lo siguiente: “(…) La ciudad de los Guanartemes se rejuvenece y se engalana en las fiestas de Santiago que tanta fama y esplendor revistieron siglos ha, cuando sus caballeros celebraban torneos y justas, se lidiaban toros y obispos y frailes asistían a las solemnes procesiones a rendir homenajes a la bizantina escultura imagen del Apóstol traída en la conquista por Pedro de Vera desde el Real Campamento hasta Gáldar y al centro de la Corte, entre laureles y palmas veneradas (…)”.

El cronista José Batllori y Lorenzo nuevamente escribía otro artículo en el periódico “Diario de Las Palmas”, fechado en el martes 24 de julio del año 1906, en el cual se muestra rotundo a la hora de abordar el asunto, pues expresaba textualmente: “(…) Sabemos que en muchas fiestas de Santiago se lidiaban toros traídos de Andalucía, en el Corral que existía junto a la iglesia matriz, y que en la lidia tomaban parte nobles caballeros. En 1592 fue destruido este Corral, según un viejo papel que poseemos, por disposición del Provisor del Obispado, para construir una torre y una calle por donde pudiese pasar el Santísimo Sacramento. Y así dice: “Que por cuanto el Corral está a las espaldas de la dicha iglesia en que se suelen correr los toros, se junta con la dicha iglesia por manera que no hay lugar por donde pueda pasar la procesión alrededor de la dicha iglesia, lo que no puede así estar y es en ofensa de Dios o de su iglesia por ende visitando mandaba e mando que la pared del dicho Corral será quebrada se faga calle de 20 pies de ancho. A resaltas de lo cual para estas fiestas se destinaría la plaza nueva (…)”.

Además, décadas más tarde, en un texto anónimo sobre las Fiestas de Santiago de Gáldar que era publicado en el periódico “Diario de Las Palmas”, en su edición del lunes 24 de julio del año 1922, vuelve a otorgársele verdadero protagonismo al tema de las corridas de toros celebradas antaño en Gáldar, ya que en él puede leerse: “(…) Ya en las solemnidades religiosas del templo de Gáldar no contempla el pueblo el privilegio de los nobles que ocupan los escaños por derecho de su estirpe, ni la plaza mayor deslumbra con las fiestas de cañas y toros en las que tomaban parte un centenar de caballeros de los linajes más ilustres en briosos caballos, que eran el orgullo de la Real Villa, sede de la nobleza isleña, pero Gáldar la hermosa y rica ciudad norteña, sigue atrayendo con los encantos de su vega, la belleza de su alameda y la grandiosidad de sus fiestas que conservan siempre su típico y tradicional esplendor (…)”.

En fin, ante lo expuesto, creo que poco más habría que añadir, de modo que sencillamente espero que el presente trabajo de investigación histórica sea del agrado e interés del ávido lector y, sobre todo, deseo que estas burdas apuntaciones galdáricas sirvan a nuestros convecinos para tener un conocimiento más profundo y exhaustivo acerca de ciertos aspectos prácticamente olvidados del riquísimo pasado galdense.

ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO

miércoles, 20 de enero de 2010

* FUERTE BROMA, CABALLERO

La Unión deportiva Las Palmas, nuestro equipillo amarillo, allá por sus inicios, tenía situada su sede en la Calle Luis Antúnez, en el número 1… La citada calle hace frontera con Ciudad Jardín… Eran unos momentos delicados en los que se carecía de toda clase de recursos…Eran tiempos en que no se tenía ni pa´pagar a la señora que lavaba la ropa del equipo… La situación inicial, era tan penosa que el teléfono del club estaba situado en el populoso bar Vigo, frente mismo a la sede…


Un poquito más abajo, haciendo esquina con León y Castillo, otro barcito muy popular, el de "Pancho Monea”, tenía una actividad intensa y una clientela que podíamos decir “fija”. Pancho Monea, era un hombre con mucha chispa… había sido futbolista y gozaba de consideración entre los asiduos…

En el bar de Pancho Monea se estilaba jugar partidas al subastao y al dominó… allí, por turno, las sillas del bar era como camas de los submarinos…se levantaban unos y se sentaba otros…vamos que el asiento no se enfriaba nada más que cuando Pancho cerraba… Entre los habituales, estaba Cirilo… Cirilo era, el mirón…ese clásico que al jugador no le gusta que esté cerca, que todo lo sabe, aunque no largue palabra…Cirilo solo con un gesto aprobaba o suspendía el acierto o el error del jugador… Y ¡coño!, ¡¡eso jode!!

Pero Cirilo, como humano que era, también descansaba…vamos que se daba sus cabezaditas… para ello, llegado el momento, le daba la vuelta a la silla y usaba el respaldo de la silla para apoyar los brazos y, sobre ellos, inclinaba la cabeza… Entonces, ronquido va y ronquido viene que exasperaban a los que allí estaban… Un día, un gracioso tocado con esa capilla de mala "milk", decidió gastarle una broma a Cirilo, para acabar con tan desagradable situación… habló con los que estaban en el bar y todos asintieron…

La cabezadilla de Cirilo, hay que decirlo, tenía una duración inglesa… empezaba a la hora en punto y terminaba 20 minutos más tarde… Era tan puntual que la convocatoria de su cabezadita parecía que eran citaciones que le enviaban desde el Juzgado… Al despertarse miraba su “longines” y con un gesto, aprobaba la cabezadilla.

La broma consistía en cerrar las puertas del local, apagar las luces, no fumar, ni encender mechero o fósforos y seguir jugando a oscuras como si nada pasara…

Y claro, llegado el momento, con Cirilo dormidito, se cerraron las puertas, el local se quedó más oscuro que el sobaco de un cuervo y las voces seguían: “no… si tú te doblas, a mi no me dejas salir… eso me pasa por jugar con quien no sabe….en la otra mesa…¡envío!, en fin las voces más elevaditas para sacar a Cirilo de la profundidad del sueño…. Cirilo se despertó… con los ojos de par en par, no veía un carajo mientras seguía escuchando a los demás que la partida se desarrollaba con normalidad…

El corazón de Cirilo se movía como un flan y cada vez se aceleraba más…no daba crédito a comprender lo que pasaba… de pronto, rompió su silencio….

¡¡¡¡SOCÓRRANME!!!!, ¡¡¡¡AUXILIO!!!! ¡¡¡POR FAVOR, ESTOY CIEGO!!! ¡¡¡SÁQUENME DE AQUÍ…. ¡¡¡RÁPIDO, UN MÉDICO!!!

Claro las risas aparecieron y el descojono fue tremendo…las luces se encendieron y, dicen las malas lenguas que Cirilo, jamás cambió la posición de la silla ni se pegó ninguna cabezadita más en el bar de Pancho Ponea…

ALFREDO AYALA OJEDA

* JUANITO VERA

Distintas fueron las visitas que realicé para saludar a Juanito Vera en su casa del municipio de La Oliva, en la isla de Fuerteventura. Juanito, tenía un trato exquisito, una amplia visión de la vida y una conversación amena…Unía, además, a una prodigiosa memoria, la sabiduría de quien tras un mostrador, vive, siente y transmite, el día a día de las cosas de su pueblo…

Antes de fallecer Juanito Vera, mantuvo una entrevista conmigo, en La Oliva... Él me dejó, entre otras, muchos de sus trabajos, y es lo que para conocimiento generalizado publicamos hoy.

Desde que Bethencourt
conquistó Fuerteventura
y dominó de norte a sur
pues creo que fue el primero
ha vivido el majorero
con miserias y amarguras.
Que se nos llaman majoreros
porque en la isla hemos nacido
pero aqui nada tenemos
porque nunca hemos tenido
y creo que ni tendremos.
Pues nosotros descendemos
de familias que importaron
como usos y costumbres
para ser la servidumbre
de los que la conquistaron.
Y no se les dio cultura
ni tierras para trabajar
sistemas hasta hoy empleados
porque asi sin ser esclavos
se nos puede dominar.
Porque si no hay que almorzar
ni ningún medio de vida
y la quieres conservar
tienes que ir a parar
allí don el dueño diga
y obedecer sin chistar.
Y para no tolerar
todas estas vejaciones
se tendrían que marchar
y emigrar a otras naciones
donde les pasaba igual.
Que tenían que trabajar
por una media comida
y la jornada completa
y se les iba la vida
sin ahorrar una peseta
para poder regresar.
Y aquellos que aqui quedaron
sirviéndole a los señores
dueños de tierras y de casas
y de todos los majoreros
porque así era la aristocracia.
Y ahora con la democracia
somos de los extranjeros
que tenemos que asear
y servirles la comida
limpiarles playas y plazas
trabajando noche y día
eso es lo que antes hacia
una criada de casa.
Pero nos estan pagando
unos sueldos como rentas
y así no nos damos cuenta
de que nos estan comprando
y el día que hayan comprado
la isla de norte a sur
tendrán igual resultado
que obtuvo Bethencourt:
esclavos, sin ser esclavos.

ALFREDO AYALA OJEDA

martes, 19 de enero de 2010

* DE CUANDO CENOBITO SE TOMÓ UN APERITIVO EN EL AFAMADO BAR “LA GOLOSINA”.

Quiero recordar ahora una anécdota de un ciudadano de Guía que siempre fue una persona muy arraigada a la cultura y al arte de nuestro pueblo, me refiero a Cenobio García (conocido por Cenobito). En su juventud fue un excelente amigo de Néstor Álamo, incluso formó parte con él y otros vecinos de un excelente grupo de teatro. Pero cuando nuestro insigne compositor, se dedicó a escribir y componer de manera elocuente, especialmente sobre Teror y la Virgen del Pino, nuestro distinguido amigo -Cenobito, patriota como nadie- se sintió frustrado y le tomó cierto encono a Néstor, manifestando al efecto que se había olvidado de Guía y de su Santísima Virgen.

En aquellos tiempos había una serie de marcas de vinos fabricados en Las Palmas, los cuales eran mezclados con otros procedentes de la península, tales como “El Chogo”, “Sanivo”, “P´al Pino” y muchos más, cuyo valor enológico era irrelevante, ya que solían generalmente ser vinos blancos. Cenobito, cuando salía de trabajar del ayuntamiento, acostumbraba a tomarse un aperitivo y solía hacerlo en La Golosina, la tienda que Isidro Pérez tenía en la Plaza Chica. Sin embargo, un día que nuestro personaje le pidió a Blas (hijo de Isidrito) un vaso de vino, éste le preguntó: “¿Don Cenobio se lo sirvo de la marca P´al Pino?” y Cenobito, muy alterado e iracundo, le contestó textualmente: “Pal Pino no, p´al coño de tu madre”, y se marchó sin tomarse el aperitivo.

Estimo que esta es una anécdota graciosa y simpática de Cenobio García, persona que nos tenía acostumbrado a estas salidas de tono, ya que el gracejo que le revestía era extraordinario. Verlo encima de un escenario -me contaba mi padre- era todo un poema ya que la gracia que emanaba de él era como un pozo sin fin, chistoso, ocurrente y los papeles que desarrollaba en las obras de teatro que hacía solían tener estas connotaciones, aunque también se atreviera con actuaciones de más enjundia e, incluso, con dramas. Cenobio García fue un hombre extrovertido pero muy enemigo de las injusticias y, como tal, se comportó toda su vida.

JUAN DÁVILA GARCÍA

lunes, 18 de enero de 2010

* DENOMINACIÓN DE LOS NOMBRES DE NUESTRAS ISLAS

Las Islas Canarias, encrucijada en las vías de comunicación de tres continentes, han sido prácticamente desconocidas hasta tiempos históricos, el estudio de su origen y la época de formación del archipiélago, es todavía una incógnita, pese a la variedad de teorías sustentadas, materia que se presta a muchas conjeturas, objeto de un incompleto conocimiento que tal vez no llegue a saberse nunca, las erupciones, con movimientos de emersión y aproximación hacia el Continente y en el segundo, con los hundimientos y aislamientos del archipiélago.

Pero en la actualidad, todas las islas tienden a levantarse y nos encontramos, según el parecer de los científicos, en un postrer y débil estadio de manifestaciones eruptivas, Las Islas Canarias han conseguido ya plena insularidad, ya que grandes fondos marinos son verdaderos abismos oceánicos y las aíslan del continente africano y entre sí, pudiendo decirse que no sólo el archipiélago se ha independizado definitivamente de África, sino que cada isla sigue dentro del conjunto, una vida especial con características en cierto modo propia.


Agustín Millares Torres, en su Historia General de las Islas Canarias, dice textualmente: "Las Islas Canarias" colocadas en una de las más favorecidas latitudes del Globo, envueltas en el misterio de lo desconocido y rodeadas de un Océano de ignorados límites, fueron desde luego designadas como el lugar escogido por los dioses para que las almas de los justos gozaran de esa eterna felicidad prometida a sus virtudes.

Éste fue pues, el primer nombre que se dio al archipiélago, recibiendo después el de Campos Elíseos, mansión de los Bienaventurados, Paraíso de los Elegidos, Islas Felices y otros análogos. Posteriormente, las islas van adquiriendo cada una de ellas su denominación propia, que varía según el gusto de los cartógrafos y geógrafos. Entre estas denominaciones encontramos las de Atlántidas en recuerdo de la fábula de las hijas del rey Atlas, y Hespérides en recuerdo a las seis doncellas que guardaban el jardín de las manzanas de oro.

Pero analicemos sus nombres posteriores, parece estar claro que la Isla de Gran Canaria recibió siempre este nombre, siendo su aplicación a las demás algo posterior. Hay tres teorías del origen de la palabra -Canarias- Una de ellas la hace proceder del latín (Cannis (perro)) por los perros de grandes dimensiones que encontraron. Pero a la llegada de los capellanes de Bethencourt, se hace constar que en la isla de Gran Canaria los perros eran pequeños. Otros lo hacen derivar de unos pueblos del Atlas llamados Canarii. Y por último, con más fundamento (Canna o caña amarga) de que crece en el país, de la cual se hace una leche que es muy venenosa, y fue conocida por Juba, quien escribió tratado sobre ello.

Entre los guanches ya se conocían con nombre las islas por lo que:

•  La Isla de Gran Canaria se denominaba (Tamarán o país de valientes).

• La isla de Lanzarote, que por sus aborígenes, se denominaba (Titeroigatras) cuyo significado todavía es indescifrable, fue denominada Lanzarote en memoria del navegante genovés Lanciloto Maloxello.

• La Isla de Fuerteventura, designada (Erbania) por los guanches de Gran Canaria, y cuyo significado se desconoce, fue llamada posteriormente (Fortuite) por los franceses, aunque dicha etimología no está muy clara.

• La Isla de Tenerife, que primero recibió en un atlas francés el nombre de (Insula del Infierno) por el temor al Teide y sus erupciones casi constantes, prevaleció con el nombre de Tenerife, composición de (Tener) montaña de (Ife) blanca.

• La Isla de La Gomera, se denominó así desde el siglo XIII, y existen tres hipótesis: la primera, dice proceder de la palabra (Ghomerah) o tribu beréber que ocupo dicha isla. La segunda, dice proceder de (Goma), dado que existían numerosos lentiscos que producían goma. Y por último, de un español denominado Gómez, que le puso este nombre.

•  La Isla de La Palma, denominada (Benahoave) mi tierra, por los aborígenes, recibe su nombre actual, bien de los mallorquines, en recuerdo de su capital, o bien de las palmeras que en ella existen

•  La Isla del Hierro, denominada isla del (Ferro) desde el siglo XIV, recibió el nombre de (Ecerós) fuerte, entre sus primeros pobladores, y hay quien cree que al traducir esto al español, se tradujo sin dificultad como (Hierro).

Como se ve, y como afirma el mismo Agustín Millares Torres, son tan diversas las conjeturas, que sólo se puede exponer la diversidad de las mismas, pero no tomar partido por ellas.

EL CRÍTICO

domingo, 17 de enero de 2010

* GALLOS DE RIÑA, II PARTE

ALFREDO AYALA: “Si no fuera por las riñas, no existirían estos hermosos ejemplares”

El día 30, comienza la temporada
El gallo procedente del sudeste asiático, desciende de la gallina roja de la jungla, y rápidamente, se extiende por todo el mundo... El hombre, atraído por tan fieros animales, a la vez que desarrolla toda una beneficiosa investigación por la avicultura, aprovecha el instinto de estos vistosos ejemplares, para que defienda su orgullo.

El casteador, dedica toda la vida a un único objetivo: lograr ese gallo invencible con el que todo criador sueña. Pone atención y conocimientos de años, en cada cruce parece que le va la vida en ello... Observa el comportamiento de los jóvenes pollillos desde que rompen el cascarón y pasan a la incubadora... Selecciona, de la camada, lo que estima mejor.

En corto plazo de tiempo, los gallos, sueltos en amplios corrales para que se valgan por sí solos, ganan corpulencia y carácter... Delatan .su conducta en cada giro, en cada movimiento, en cada acción... De esa manera, el casteador que vive por y para el gallo, llega al convencimiento del ejemplar que llevara al reñidero...

El depositario de la confianza del casteador es el gallero. El gallero, nace y se modela con el paso de los años. Es el resultado de un ambiente..., de una observación continua, que aprende de los errores, que se funde con el animal...

Desde que el gallero recibe los gallos, todo un ritual se pone en marcha... Desparasitado, para evitar epidemias... atusado para que el gallo este mas fresco y se le vaya curtiendo la piel...intensas jornadas de entrenamientos... Todo ello encaminado a que el gallo, cuando acuda a la valla esté en las mejores condiciones físicas. Es un proceso que se desarrolla casi en la más absoluta soledad. En la valla, usando un engaño, que el gallero denomina "cachiporra", los gallos adquieren picardía, esquiva, veteranía...

En la casa de gallos, en vísperas del comienzo de la temporada, se procede a la selección de los ejemplares que defenderán al partido. Es el momento de apartar a los gallos adecuados y de descartar a los que no han dado la talla...

Es imposible mantener los gallos, durante toda la temporada de riñas, en perfectas condiciones físicas. Por eso el gallero, cuando alguno está alterado, lo somete a una sesión de relajamiento...

Para ello, dispone unos revolcaderos individuales. Unas jaulas cilíndricas, depositadas en la tierra, en cuyo fondo se extiende una buena capa de estiércol... El gallo, escarba y se revuelca en su afán de encontrar una buena ración de gusanos... Durante la búsqueda, el gallo, picotea, se relaja y olvida su espíritu guerrero...

Viéndolos aquí, revolcándose, distendidos, indiferentes a cuanto les rodea, no dan la impresión de ser esos temibles animales... incluso cuando siente el calor de las manos, el gallo hasta se acurruca en las manos del gallero.

El relajamiento continúa en estos jaulones, en los que los animales quedan expuestos al sol para que se sequen... Si la temperatura es baja, los gallos pasan al salón para evitar enfriamientos. Una vez finalizado el tiempo de relajamiento, el gallero, se esmera en limpiarlos adecuadamente.

Cuando se acerca la hora de la comida, a los gallos se les trata como atletas de alta competición. Además de una dieta muy estricta, reciben una sobrealimentación rica en calcio y vitaminas que el gallero y su ayudante, preparan cada día.

En un recipiente, amasan zanahorias, almendras, huevos, plátanos... y a todo esto se le añaden unas cucharaditas de calcio y unas tazas pequeñas de gofio. Con estos ingredientes se hace una pella que en el argot gallístico se conoce con el nombre de "amasijo".

Fuera del jaulón, sobre los largos mostradores de cinc se sirve, a criterio del gallero, la adecuada ración...

Mientras los gallos devoran con ansiedad el preparado, los observa uno a uno para ver en que estado se encuentran... Por la noche, para entretener, se le suele dar un poco de verde, alfalfa o unos granos de alpiste. El agua nunca falta en estas dos comidas, pero después de que el gallo, tras unas picadas, vira la cola, se le retira...

Mantener esta tradición es muy caro y exige grandes esfuerzos. Los propietarios de las casas de gallos se las ven y se las desean para cubrir los elevados gastos de la crianza y adiestramiento... El coste mensual se acerca al medio millón de pesetas, sin contar comida, medicinas, agua, etc... Casi a título amistoso se logran algunos ingresos por publicidad, poca cosa... Para el criador todo son pérdidas: la única ganancia se cifra en la satisfacción de ver combatir a su gallo y que la victoria le sonría.

El preparador, aunque lo sabe, pasa por la balanza a cada uno de los ejemplares para confirmar su peso. Si alguno no llega, no hay problema; pero si pesara mas de lo debido, el gallero experimentado tiene recursos suficientes para no perder la riña en la báscula.

En las peleas casadas, la diferencia, es de una onza, medida británica que aquí, al cambio, se simplifica con el peso de una vieja perra de cobre o una moneda de veinte duros.

Casteador, gallero y gallo, en un silencio roto sólo por el canto de los animales, anotan el peso de los siete ejemplares que mañana acudirán al reñidero... La tensión del momento se refleja en el semblante del casteador y del gallero.



FOTO: PACO RIVERO-FIESTAS DE SAN SEBASTIÁN EN GUÍA

Cada uno de los siete gallos elegidos para el primer domingo de riñas, es revisado minuciosamente...

A los gallos que cuentan con espuelas propias, se las rebajan y pulen con un papel de lija fino... Después la espuela muy afilada se limpia con limón...

Uno a uno, a los ejemplares que son de "pata rasa", es decir, que no tienen espuelas, se les colocan unas postizas... Esta operación se hace siempre en vísperas de la riña para que el gallo se vaya acostumbrando... Idéntica operación se realiza con todos aquellos que tienen las espuelas en malas condiciones... Un producto casero, hecho por los propios galleros, sirve para pegar las prótesis.

Las espuelas pueden tener entre los 26 y 37 mm.. Esto no significa regla fija para el gallero que es muy libre de colocarle al gallo la medida que crea conveniente.

El empleo de espuelas, agiliza la lucha y la acorta, impidiendo que la riña se prolongue innecesariamente. Las espuelas deciden de forma rápida quién es el ganador de la pelea.

Cada gallero guarda, en una cajita, distintos tipos de espuelas extraídas de gallos ya desaparecidos. Estas prótesis, meticulosamente preparadas, se adaptan a cada uno de los animales que carecen de ellas, pues las espuelas de acero o navajas, están rigurosamente prohibidas en Canarias...

Con el amigo Antonio Hernández, veterano criador, hablé en sus criaderos… recorrimos sus instalaciones y me contó aspectos, para mi desconocidos y me recordó algunos de los mas famosos castios que marcaron época...

"Una vez tuve unos gallos que le llamaban los "vinos tinto" que recorrieron casi todas las islas. Fueron unos gallos bastante buenos que llegaron a pelear hasta cinco o seis en un domingo, en una tanda de siete a pelear hasta cinco y seis y ganar casi todos. Tuve, tuve una época que tuve gallos bastante buenos. Tengo de todo, como todos los casteadores, el que saca gallos, saca buenos y saca malos así que también tengo gallos malos. No voy a echarles flores a todos. Pero sobre todo esa época de los "vinos tinto", fue una época gloriosa para mí. Pero no dejo tampoco de reconocer que tanto Domingo Díaz como don Juan Rodríguez, como Antonio Marrero, Argeo Hernández, todos esos señores sean de Telde sean de Arucas han tenido también muy buenos castíos de gallos. Domingo Díaz, por ejemplo, tuvo unos gallos que le llamaban los "Colas largas" que fueron unos gallos extraordinarios y entre todos ha habido siempre gallos buenos... Don José Hernández López, tenía muy buenos gallos, don José Araña tenían también muy buenos gallos. Eso es así. Cuando le toca a uno tener una raza buena pues la tiene. A lo mejor tiene durante un par de años un acierto y después está otro par de años peleando lo que se sale a ver si liga otra vez o no liga..."
Tras acicalarlos y mecerlos, cada uno pasa a ocupar el jaulón asignado. El animal, nada mas tocar el piso, camina de puntillas y observa detenidamente en lugar donde está. Entonces, marca con sus defecaciones, el territorio. Esta conducta del gallo la aprovecha el gallero para que elimine peso en caso necesario... Si el gallo debe recuperar peso, se le pone un poco de agua para que de unas picaditas.

Los gallos rivales del partido, acuden a la gallera, puntuales a la cita, siguiendo el mismo ritual...

Para evitar infecciones y contagios, los gallos, uno a uno, se limpian, una vez más, cuidadosamente...

El público muestra una gran animación. La gallera vibra con ese calor que solamente se produce al soco de lo auténtico, de lo verdaderamente tradicional y popular, y aunque no son numerosos los aficionados que se dan cita en este primer domingo de riñas, casteadores, preparadores y aficionados, mantienen un ambiente bullicioso y cordial en el que se comentan hazañas gloriosas de otros gallos... de otras épocas.

Pero, ahora, ha llegado el momento de ver confirmadas sus esperanzas o reservas sobre este o aquel ejemplar... de descubrir el gallo revelación, al campeón indiscutible que todo aficionado espera siempre... Todos han venido a aplaudir al mejor y a saborear la victoria del ejemplar que represente a su partido.

El gallero, acompañado del soltador, saca el primer gallo al reñidero... Los rivales, hacen lo mismo... Esta ceremonia protocolaria continúan manteniéndose inalterables...

La báscula valida la igualdad de los gallos...

El gallo luce su alta preparación. Camina acompasado, de puntillas, como si de un boxeador estilista se tratara... El posible campeón está ya en el "templo de la verdad", donde se decide la noche o el día... Porque para el gallo de pelea el reñidero es una frágil línea que separa la vida, de la muerte... él parece saberlo y aceptarlo con una altivez y una valentía sin límites...

Como inicio de la temporada, los aficionados, piden para que las riñas, en general, sean buenas... También, es el momento de recuerdos para galleros fallecidos...

El público espera que su ejemplar se alce con la victoria... Los rostros de los aficionados que rodean la valla son el espejo donde se reflejan todos los pormenores, de las riñas. Se diría que los gallos luchan también dentro del corazón de cada aficionado.



Los soltadores de uno y otro partido miden los gallos en la pesa... Los encaran... lucen ambos ejemplares su arrogancia y en los continuos revuelos se confunden los colores... Buscan con sus picos fijar el objetivo para clavar sus afiladas espuelas.... Ningún aficionado pestañea para no perder detalle de la riña... Unas riñas suelen ser largas... otras, como en este caso, duran poco menos de un minuto...

Viendo el coraje que desarrollan en la lucha estos gallos, recordamos la cita histórica del general ateniense Temístocles que, ante de la batalla de Salamina, dirigió una alocución destinada a alentar el valor de sus huestes les pregunto si estaban dispuestos a imitar, en defensa de su patria, el encarnizamiento de aquellos gallos, que en la soledad del monte, luchaban a muerte sólo por el placer de vencer.

Volviendo a la realidad del reñidero las peleas de gallos, desde siempre, han despertado sentimientos encontrados. De un lado, la condena que hacen los defensores de los animales; de otro los aficionados que siguen con auténtica devoción el dictado de la costumbre...

Atrás quedaron para el recuerdo aquellos históricos recintos de la calle Santa Bárbara, en la antigua y señorial Vegueta, el solar donde hoy está construido el Cabildo Insular de Gran Canaria, el Circo Cuyas, el Viejo Campo España, el Nuevo Campo España, en Shamann o el campo de fútbol “Pepe Gonçálvez”.

Actualmente, aunque las peleas de gallos no gozan del clamor popular de antaño, podemos decir que galleros y seguidores, cuentan, desde 1.980, con un recinto adecuado para celebrar la temporada de riñas. De esa manera, se ha dado respuesta a la reiterada petición de la amplia familia gallística.

Hoy, las riñas de gallos, costumbre heredada de los ingleses constituyen una de las más antiguas tradiciones de Canarias.

ALFREDO AYALA OJEDA