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viernes, 12 de marzo de 2010

* VICENTE HERNÁNDEZ, "EL CANARIO"

Vicente Hernández, “El Canario”, como gustaba que le llamaran, deja huella por donde pasa… Tiene la ternura a flor de piel y el verbo fácil. Juntos, hemos pasado ratos imborrables… Yo le pedí a través de mi amigo Sergio Correa, algunas coplas para cantarlas en la bodega de Julián. Él, queriendo atender al amigo, dijo que cuando llegara a California, lugar donde tiene su residencia, empezará a recordar su estancia y vivencia en el transcurso de la grabación del programa y nos la enviaría.

En ello estamos…

Ahora, mientras tanto, para que todos conozcan su obra, publicito estos dos últimos trabajos…

Escuchen otros

Escuchen otros los sones
De las cosas extranjeras.
Yo prefiero las canciones
De un mago de mis laderas.
Sin despreciar lo extranjero
En mis gustos yo prefiero
Lo que el terruño me da.
Me gustan las malagueñas,
los amores de una isleña
Y oír en las madrugadas
La dulce voz afinada
De “Dacio” con un cantar.
Y allá a orillas del mar
En esas noches plateadas
Sentir envuelta en la brisa
Las folias y las isas
Que hacen ondular las olas
Entonando un estribillo
Mientras se escucha un timplillo
Rasgueando La Farola

Abuelo y nieto

Hoy les quisiera contar
lo que anoche sucedió.
Mi nieto me preguntó
con su blancura de armiño:
abuelo ¿tú fuiste niño
igual como ahora soy yo?
¿y qué fue lo que pasó,
en donde están tus papás
con quién ibas a pasear,
quién te llevaba a la escuela,
cuántos eran en tu grado,
y…fuiste abanderado
en algunas ocasiones,
cómo eran tus lecciones,
te daban tantos deberes
cómo ahora me dan a mí?
Te mandaban a dormir
sin ver la televisión?
Lo apreté a mi corazón y le dije,
calla un poco que me vas a volver
loco con tu eterno preguntar.
Hoy te toca a ti escuchar
lo que tengo que decir.
Pues te voy a repetir
Cosas de mi tierra hermosa
De su música preciosa
Que Power inmortalizó
Y que el puntero cantó
Como un ángel de los cielos
Y en la guitarra Carmelo
Cuando en ella la tocaba
El corazón le bajaba
A la yema de los dedos
En la tierra de galdón
De sabina y guimerá
De Néstor y de Morales
De Matilde y sus cantares
De Alicia y su belleza
De Camurria y su destreza
Y de guanches inmortales
Ya tú la conocerás
Allí le podrás rezar
Al pino y la Candelaria
Y elevarles las plegarias
Al cristo de la Laguna
Y sabrás de la bravura
De un tigre allá en paso alto
Y al no quererle hacer caso
Ahí no más le arrancó el brazo
Y se acabó su aventura.
Verás paisaje de luna
Donde el alma se te anuda
Y el Valle de la Orotava
Donde das gracias a Dios
De poderlo contemplar
Y también te subirás
A esa inmensa montaña
Que tanto nombra tu abuelo
Es la más cerca del cielo
Entre todas las de España.
Es el Teide el gran gigante
Que hasta el océano Atlante
Siendo tan grande a su vez
Humilde queda a su pie
Como adorando al altar.
Y más no pude contar,
Mi nieto se había dormido
Y yo feliz lo miraba.
Me pareció que soñaba
Con mi terruño querido.
ALFREDO AYALA OJEDA

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