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miércoles, 27 de enero de 2010

* PANCHO EL CHACALOTE

Corría el año 1904 cuando se llevó a cabo la primera regata de lo que hoy conocemos como Vela Latina canaria, enmarcada en las fiestas patronales del barrio marinero de San Cristóbal. Allí, como fiel notario del evento, Pancho “el chacalote”, aún en brazos de su madre, presenciaba desde su niñez lo que sería un momento histórico.

Él fue un niño como otros tantos, nacido y criado en el barrio. Pantalones “arremangaos”, camisilla blanca de manga hueca y descalzo, ese era su atuendo habitual. Debido a las penurias de entonces, Pancho tuvo que crecer antes de tiempo acompañando a su padre en las labores de pesca: “las perras no daban pa´ mandar al chiquillo a la escuela”. Así creció y se fue curtiendo en las labores de pesca, a la vez que el sol y el salitre se encargaban de darle a su piel y a sus manos el aspecto que hoy presentan: piel oscura y escamada, manos gruesas y agrietadas.



Ya era un “galletoncito” cuando, en 1927, volvió a presenciar algo único en el barrio. El rodaje de la primera película grabada con elenco canario en su totalidad: “LA HIJA DEL MESTRE”. Una película de cine mudo ambientada en el barrio marinero que se estrenó al año siguiente. (Corren los años y estalla la guerra civil en España. Todo el país tarda en recuperarse pero no repararé en ese momento para no empañar el relato que estoy narrando).

Así que, ya en la década de los 50 ocurre un hecho que sin duda va a ser crucial para este barrio: encalla en su litoral un enorme cachalote que fue la atracción de los vecinos. Pero lo importante de este acontecimiento es que a partir de ese día, los habitantes del barrio marinero quedaron bautizados como “Chacalotes” (derivación popular de la palabra cachalote).

Bueno, pues ya en los años 60, las fiestas de San Cristóbal se convierten en unas de las más populares de la isla. No en vano, Pancho Guerra dedicó su “Somos costeros” a este barrio y su fiesta: “San Cristóbal la tiene toíta, el enralo empezó con su fiesta”. Y allí, en pleno enralo, estaba Pancho “el chacalote”, metiéndose en todos los “fregaos” que se organizaban: Carreras de barcos de lata, el “kilómetro lanzado” (carrera de coches)...y un importante derbi futbolístico que no podía faltar: ONCE AMIGOS contra CASTILLO.



Todos los actos festivos contaban con la presencia del párroco de entonces, D. Carlos Cabrera, que gozaba con ver al barrio unido.

La siguiente década vino marcada por una decadencia en cuánto a la pesca, razón por la cual muchos marineros tuvieron que emigrar a otras zonas de la isla. Muchos fueron los que vararon en Melenara, otros tantos, como Pancho, se llegaron hasta Arguineguín para intentar labrarse un nuevo futuro más próspero.

Desde entonces, ha seguido viviendo de “la mar” hasta que su fortaleza ha flaqueado. Ha pasado a sus hijos este bello oficio y son ellos ahora los encargados de mantener viva la tradición. Pancho, desde su pequeña terracita en la charca de Arguineguín mira con nostalgia al mar y no puede evitar que se le escape alguna lágrima al fantasear con la posibilidad de que aquel mar es su mar de San Cristóbal, el que le vio nacer.

Cada tarde, sentado en su mecedora, entre redes y nasas, revive todos y cada uno de los momentos que vivió en su barrio, cada tarde humedece sus ojos cansados pero llenos de experiencia con un manantial de añoranza,... para Pancho, cada tarde es...una vida.



¿Por qué cuando dejamos el barrio nos invade la nostalgia? ¿Por qué se echa de menos ese olor a sal que impregna sus calles? Hay un algo, un sentimiento, un motivo, una razón para volver. Todo esto se resume en dos palabras: Ser Chacalote.

(Este es un relato creado por mí para un libro y aunque el nombre del protagonista es ficticio, sí que lo que narro sobre su vida es la verídica historia de más de un marinero del barrio).

JUAN CARLOS SIERRA

5 comentarios:

  1. JUAN CARLOS SIERRA27 de enero de 2010, 9:24

    En la primera foto están mis abuelos maternos, Kiko y Má (Francisco y Cristina). Ella es la de negro que está agachada a la derecha. Él es el que está agachado con "cachucha" (boina). Esta foto es para mi un tesoro ya que es de las pocas que tengo de mis abuelos jóvenes. El que realmente era Chacalote de los dos, era mi abuelo. Mi abuela procede de la isleta, de la calle Saucillo que tantas veces oí nombrar de pequeño. En fin, un recuerdo impagable esta foto.

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  2. Cosas de la vida hermano, ahora soy yo el que ha vuelto a los orígenes de nuestra abuela Cristina (Má para nosotros), al barrio de La Isleta. Aunque se hecha mucho de menos el sonido de las olas frotando los callaos no pierdo oportunidad para adentrarme en el Confital y respirar ese olor especial a salitre que lo inunda. Un abrazo.

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  3. Muy bonito el relato, sabes donde está tomada la foto?. Saludos

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  4. JUAN CARLOS SIERRA28 de enero de 2010, 12:28

    Alejandro, me informaré, aunque posiblemente sea en El Confital ya que mi abuela pasó la juventud en El Puerto.

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  5. AMIGO JUAN CARLOS, EXCELENTE EL TRABAJO QUE ESTAS REALIZANDO SOBRE TU BARRIO MARINERO Y NATAL...PRECISAMENTE, AYER, EN LA GRABACION QUE HICE DE LA BODEGA DE JULIAN, EN LA ISLA DE TENERIFE, LA PARRANDA EL MOÑIGAL, TOCO TEMAS DE TU BARRIO. SI PUEDO, TE ENVIARÉ LAS LETRAS DE LOS TEMAS QUE HACEN ALUSION SAN CRISTOBAL PARA QUE LAS MANEJES.
    UN SALUDO

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