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miércoles, 2 de diciembre de 2009

* LOS FESTIVALES INFANTILES

Corría el año 1.979 y me presenté por primera vez al Festival Infantil de San Cristóbal. Era tradición que en las fiestas patronales se celebrara un festival donde la orquesta “Saperoco”, también del barrio, acompañaba a los niños que quisieran presentarse a dicho evento. Los tres ganadores cantarían a la semana siguiente en el “desfile de variedades”, que no era otra cosa que una gala artística en la que actuaban los artistas locales de la época: Ignacio Auyanet y sus tangos, la picaresca de Félix de Granada, los boleros de Elías Ruano, Miguel Barrios imitando entonces a José Vélez…



Ese año no conseguí premio pero si recuerdo que me regalaron como consolación un equipaje del Real Madrid con el nombre de “Pirri” a la espalda. Pero, ya en la década de los 80, sí que pude hacerme con el primer premio en varios años consecutivos. Recuerdo como anécdota que, después de ganar varios festivales, el presidente de la asociación de vecinos, D. Antonio Barrera, le comunicó a mi padre que, a pesar de encontrarme dentro de los límites de edad permitidos, ya no podría presentarme más, para poder dar así oportunidad a otros niños. Por supuesto que mi padre lo entendió y se decidió de mutuo acuerdo que las ediciones posteriores me subiría al escenario en calidad de invitado.

En los 90 desaparece el Festival Infantil para dar paso a algo que, desde mi punto de vista, solo ha perjudicado a la música: las “escala en hi-fi”.

Pero hay que decir que por aquellos festivales pasaron muchos niños y algunos de ellos siguen hoy ligados a la música. Es el caso de Carlos Cruz que fue bajista de “Jóvenes Intérpretes” y “Los Chacalotes”, y que hoy es componente de un mariachi; Fabián De la Nuez, que formó parte también de los dos grupos antes citados y que además es en la actualidad componente del grupo de música bailable “Primera Línea”; mi hermano Abraham Sierra, con el que comparto muchos proyectos musicales, además de ser músico de un mariachi también; o yo que he dedicado mi vida entera a la música.




Cuenta mi padre que cuando “Saperoco” amenizaba las verbenas en San Cristóbal, yo en vez de estar jugando y correteando como el resto de los niños, me la pasaba concentrado mirando lo que hacía cada músico de la orquesta. Ya corría la música por mis venas. Hoy mi hija hace exactamente lo mismo con solo 6 años. ¡Qué cosas tiene la vida!

JUAN CARLOS SIERRA

2 comentarios:

  1. Agustín Solís Santana (Tino)2 de diciembre de 2009, 9:34

    Vaya... qué de recuerdos y parece que fue ayer. Yo fui "testigo presencial" durante años de estas fiestas y en concreto de este festival y de los desfiles de variedades del barrio marinero y es una pena que se fuera perdiendo porque tenía mucha calidad y era de los pocos lugares en los que se contaba con una orquesta en directo para acompañar a los participantes. Hay que recordar la figura de "JUAN QUICO", que era el "alma mater" del festival y del desfile de variedades y que también, además de coordinar, hacía las veces de presentador. La orquesta Saperoco empezó siendo un grupo de boleros (tipo Los Panchos) y luego derivó en un grupo de música bailable que tuvo su lugar en el panorama musical canario y llevó el nombre del barrio por muchos escenarios de las islas, con la voz de Roberto y en sus comienzos Domingo Ruano al bajo.

    Si hay un recuerdo que conservo con especial cariño es la presencia de un personajillo de cuatro años subido a un escenario, con un micro que parecía más grande entre sus manitas y una voz potente, bien colocada y bien afinada, sorprendentemente para tan corta edad, que es el amigo JUAN CARLOS SIERRA. Afortunadamente ha dedicado su vida a la música y se ha hecho un nombre y un lugar en la música de nuestra región y con su espíritu inquieto y emprendedor seguro que nos seguirá sorprendiendo... Un fuerte abrazo.

    Agustín Solís Santana (Tino)

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  2. Tino, qué sorpresa. Muchas gracias por tus palabras. También recuerdo yo con especial cariño una voz potente que nos deleitaba con LA CERILLERA o A VENEZUELA de Braulio. Sin duda, Juan Quico vivía con intensidad no solo el festival sino todas las fiestas. Son recuerdos valiosos que quedan marcados en la vida de un niño de 4 años que empezaba a labrarse un camino, con mil sacrificios de mis padres, pagandome unos estudios para poder llegar a ser lo poco o mucho que pueda ser hoy. Nuevamente mil gracias por tus palabras y por dedicar parte de tu tiempo a dejar un comentario.

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