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sábado, 21 de noviembre de 2009

* LA PIEDRA DE LOS VALIENTES


Tiempo hubo en que quise llegar un poquito mas allá y buscar por nuestra geografía las distintas “piedras de los valientes” que habían en nuestras islas…. Tuve, por supuesto, intentos fallidos y largas e inútiles caminatas… Pero podía más mi curiosidad que los reveces que me imponían la falta de orientación y mi poco hábito a caminar por pinas laderas…

Pero un día, conocí a Emiliano Guillén… Entusiasta que me llevó a conocer la, para mí, mítica “Piedra de los Valientes”… Habíamos quedado en Arico a una hora temprana y llegamos puntuales a la cita…El guía, como siempre, me dijo cuando emprendimos el camino que estaba ahí cerquita de la carretera. Pero caminamos y caminamos y parecía que no íbamos a llegar nunca….Cada vez veíamos el Teide como se nos agigantaba al acercarnos a él y aún quedaba un buen trecho para llegar… Hasta que por fin, en un lado del camino, en un terreno con muestras de haber estado despejado y limpio en otros tiempos, nos encontramos frente a la desafiante y auténtica Piedra de los Valientes.

PIEDRA DE LOS VALIENTES

Había distintas piedras, algunas rodeadas de otras pequeñas que la encerraban en un círculo…. Eran de distinto tamaño, pero una era desmedida… y como siempre aparecieron las conjeturas… así a ojo yo le pongo uno 150 kilos otros le ponían menos…

La piedra era mal amañada para cogerla. Incluso entre dos lo intentamos pero nadie la movió… Emiliano, que conocía la zona como la palma de la mano, me dijo pues todavía vive la última persona que le “dio aire” a esta piedra… (Darle aire a la piedra es despegarla del suelo)

¿Y dónde esta ese hombre? Emiliano.
Me dijo aquí, en el pueblo…. Hicimos unas fotos para el recuerdo...

EQUIPO DE "SENDEROS ISLEÑOS", JUNTO A LA PIEDRA DE LOS VALIENTES

Y emprendimos el regreso… cuesta abajo parecen que las penas son menos, le dije a Emiliano…

Es que la caminadita se las trae y sobre todo estar caminando por el medio de pinocha, sin el calzado adecuado y sin estar acostumbrado, se pega al riñón…

Tenía prisa por llegar. Quería estar frente a frente al último titán capaz de "darle aire" a esta mítica piedra. Tocamos en una modesta vivienda y nos salió una señora. Pregunté por su padre… un momento… y tras unos minutos de espera apareció un cacho hombre de mucho cuidado. Era, Don Alfonso Morales, y nos atrevimos a molestarle lo suficiente hasta que, amablemente, accedió a una entrevista.

Es D. Alfonso Morales, a sus recios ochenta y tres años, la imagen misma del hombre sencillo y serio, pleno de una fortaleza y un vigor empleados en el trabajo interminable de los campos. Es un anciano de noble apariencia que nos causó respeto y admiración. Estábamos ante un gigante bondadoso y discreto, que no le da importancia a lo que ha hecho. Estábamos ante un auténtico guanche redivivo, tal como la imaginación y el sentimiento nos lo dibujan.


Don Alfonso, cuando me dio la mano, se notaba a pesar de sus ochenta y tantos años, el fecho que tenia… que era un hombre trabajado y fuerte… que no le daba importancia a lo que había hecho y nos demostró con “geito” como la agarraba para levantarla…

Nos despedimos de don Alfonso y nos fuimos a otro lado de la isla. Emiliano, se quedó en Arico y yo seguí hacia el museo de cha Domitila, donde se decía que había una piedra…

Bullía en mi cabeza historias, hechos aislados que hablaban de distintos hombres que habían intentado superar el desafió que brindaba la Piedra de los Valientes y es que de una manera u otra, desde siempre, el hombre ha venido rindiendo culto a la fuerza… en las islas, a través de la transmisión oral, escuchamos testimonios de hombres que acudían a ganar o perder prestigio ante la piedra de los valientes… una de esas piedras, quizás la mas interesante, quebrada por la embestida de un tractor, reposa en el interior del tinerfeño museo de Cha Domitila…

MUSEO CHA DOMITILA

La maltrecha “Piedra de los Valientes”, está rodeada de historias y leyendas; de hombres y nombres que acudieron a ella para levantarla… muchos, lo intentaron; pocos, lo consiguieron…

Reconozco que cuando me abrieron el museo para visitarlo, fui derecho al lugar donde estaba la piedra de los valientes… En cuclillas, la toqué por primera vez…. Sentí el cosquilleo de la emoción y me invadían los recuerdos mientras leía con detenimiento la artesana placa de barro, que como acta notarial, me trasladó a hasta épocas lejanas…

“La piedra de los valientes estaba situada en la montaña de la Corredera, en el camino de Chasna y se utilizaba para desafíos entre guanches. Su peso se calculaba entre 15 ó 20 arrobas” (la arroba oscila entre 11.502 y 12.5 kilos)

Este es uno de los capítulos que he querido mostrar para conocimiento de todos. En la próxima ocasión les hablaré del arado, del levantamiento de arado que popularizó otro Hércules, José Rodríguez Franco “El Faro de Maspalomas” modalidades que hoy están encuadradas dentro del grueso cuaderno del deporte donde han ido a parar para conservarlas.

ALFREDO AYALA OJEDA

8 comentarios:

  1. Poco a poco, como a cuenta gotas, han ido desaparciendo algunas costumbres y tradiciones que nos han distinguido durante años. A mi, don Alfredo, me gustaria que usted que fue al ultimo que l oi hablar de los "piques de Agulo", en mi isla de la Gomera, me hiciera algun relato de lo que usted obtuvo de aquélla investigación... yo colaboré con usted, pero prefiero no darle mi nombre... gracias

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  2. Exquisita la lectura, agradecido estoy por la historia, ya quisiera aunque solo sea una vez en la vida, vivir alguna de esas experiencias que usted cuenta. Creo que no es necesario, porque se demuestra en sus relatos el cariño con que lo cuenta, pero aún así me atreveré a decírselo, no deje de escribir, porque cuenta sus vivencias de tal forma, que al menos yo, me siento transportado y parece que la vivo.

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  3. Otra vez tengo que felicitarle, una vivencia más que comparte con nosotros.
    Y es de agradecer. Alfredo, conoce de alguna piedra de los valientes en Gran Canaria?
    O en Gran Canaria, nuestros antepasados demostraban su fortaleza de otra manera.
    Creo que una vez se lo preguntaron, el programa Senderos Isleños se podría reponer?
    Gracias por hacernos partícipes de sus vivencias

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  4. Primero que nada agradecer a Néstor y al Crítico, la lectura de estas croniquillas ligeritas... las he querido hacer así, amenas, para que se tenga una idea del significado de cada uno de los episodios a los que me refiero. Pero el material que poseo es amplísimo y muchos momentos contrastados rigurosamente. Por poner un ejemplo cuando el equipo se adentró en el Barranco de Guayadeque para acercarnos a la danza fálica del "Pámpano Roto", estuvimos aproximadamente unos nueve meses hablando con vecinos y propios del lugar para contrastar las opiniones ya recogidas por Lothar Siemens, en 1.975; y para "los cantos de llamados de la Morena", recorrimos los perfiles de todas las islas buscando las variantes de los cantos...
    En cuanto a la pregunta del siglo: si se emite o repone "Senderos Isleños", eso ya es pregunta que se debe dirigir a Televisión Española en Canarias...

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  5. Cuantos componíamos el equipo de Canarias Viva, entonces lo dirigía Fernando Diaz Cutillas, estuvimos en el escenario de los piques, en el término municipal de Agulo. Hacía cuatro años que la fiesta había desaparecido... Yo, la había vivido en 1.979, fue la última vez que se llevó a cabo... Los piques, tenían la curiosidad de que cuando llegaban las fiestas, cada uno de los vecinos volvía a su lugar de nacimiento. De esa manera se separaban los matrimonios y desde una lado a otro, desde la montañeta que estaba separado por el barranco, se decían coplas "el gallo de plumas lindas/ piso a doña Sinda" y desde el otro lado respondían. También durante la noche se hacían mataperrerías y al oscuro y en silencio eran capaces de pintar las casa de los rivales y cambiarles el color...
    Recuerdo incluso que se hacía un gran globo y dentro se ponía un gato y se lanzaba al aire, con toda una gradilocuente ceremonia...
    después, con Senderos Isleños, hicimos una especie de recomposición entrevistando a los protagonistas de aquellos tiempos.

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  6. Hermosa historia la que cuentas Alfredo, a toda persona que le guste "lo nuestro", habrá disfrutado al igual que yo de esta maravilla, que mira que ha costado, sobre todo el tema de las fotos para poder ilustrarla, ya que es bastante complicado buscar entre tantas. Así que yo también me uno a las felicitaciones del crítico y de Néstor. Un abrazo.

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  7. Presiosa y linda historia Maestro,terminando de leerla y me parecía estar viviendola,jamás había oido hablar de la "piedra de los valientes",ni sabía donde estaba,gracías Maestro por hacernos llegar todas esas vivencias,y es que no digo nada más.
    solo, que me gustaría ver SENDEROS ISLEÑOS.para saber de muchas cosas nuestras.
    felicidades,Alfredo

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  8. Lamentablemente las piedras desaparecen con el paso de los tiempos a la misma velocidad que los valientes. No llegé a verla, pero supe de la piedra de los valientes que estaba cerca de Erjo en el norte de Tenerife, por boca de quién la rompió. El hombre me contó que al padre le gustaba parar cada vez que tenía ocasión (estaba cerca de la carretera gral) para probar a su hijo. Este nunca pudo levantarla de las rodillas pa´rriba y el padre lo ridiculisaba. Un día borracho (me cuenta), hiso rodar la piedra barranco abajo porque estaba "jarto de tanta humillacion". Tengo que decir que me lo contó con gran remoldimiento y algunas copas de más. Esto es lo que tiene la piedra, mientras unos hombres pasan a la historia por su hazaña, otros sufren el olvido y desprecio de hasta su propio padre.

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